Razones para cuidar el corazón (I)

Razones para cuidar el corazón (I)

“ Corazón para quererte y vida para vivirla…” (canción criolla)

Generalmente no se aprecia aquello que se desconoce. Datos de diversas fuentes, que se consignan, pueden ayudarnos a entender la importancia del corazón.

La sangre que bombea el corazón, transportando oxígeno y nutrientes fundamentales, llega a todo el cuerpo (menos a la córnea). Es lo que se conoce como respiración celular.

El corazón es el músculo más fuerte de nuestro cuerpo, funciona de manera permanente. Tiene la apariencia de un puño y pesa aproximadamente 300 gramos, con suficiente fuerza para bombear la sangre por venas, arterias y capilares latiendo 80 veces por minutos; es decir, 42 millones de latidos por año. Cada latido bombea 70 mililitros de sangre, o sea, 7,000 litros al día. Esto es 3,000 millones de latidos en una vida de 82 años, bombeando 200 millones de litros de sangre.

Hay, pues, millones de razones para cuidarlo más y mejor.

Hace 3,500 años nuestros antepasados lo sabían o al menos eso se deduce de una momia egipcia, en la que se pudo identificar la primera evidencia de una enfermedad cardiovascular. En el mundo de hoy más de 17 millones de personas fallecen por algún mal del corazón, constituyéndose las enfermedades cardiacas en la principal causa de muerte en el mundo.

Si fumas una cajetilla de cigarrillos al día estás duplicando el riesgo de un ataque al corazón. Los fumadores tienen una notable mayor incidencia de enfermedades coronarias, anginas e infartos.
Pero también hay mucho que podemos hacer para protegerlo, para prevenir, para tratarnos bien nosotros mismos. La risa, por ejemplo, libera endorfinas que contribuyen a la vasodilatación, a la mejor circulación de la sangre y al buen funcionamiento del corazón. Es fundamental, asimismo, destinar no menos de 30 minutos de ejercicio diario para fortalecer el corazón.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de sal y azúcar. La primera aumenta la presión arterial restándole elasticidad a las arterias que se vuelven duras, causa de los infartos. En lo que respecta al azúcar, si se come en exceso, se transforma en grasa provocando obesidad.

Menos carnes rojas y más pescados azules (atún, salmón, sardina, caballa) colaboran con ácidos grasos (omega 3) a reducir el colesterol malo.

Este espacio es corto pero la intención grande, cuidemos nuestros corazones.

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