Razones para cuidar el corazón (II)

Razones para cuidar el corazón (II)

“Ten cuidado con el corazón, aquí abajo en este mundo material” (Canción de Alejandra Guzmán).

En Perú, nuestras abuelitas y las abuelitas de ellas, todos en la familia, siempre nos han y hemos engreído con deliciosos platos y en cantidades abundantes, bien “taypá”, con mucho cariño y buscando los mejores insumos en su preparación.

Sin embargo, he ahí uno de los temas claves para cuidar el corazón: las porciones, las cantidades que comemos.

La correcta porción de los alimentos permitirá una buena ingesta de nutrientes y energía necesarios para el día a día, evitando excesos o deficiencias en la nutrición.

Técnicamente se determina la porción ideal por edad, talla y género como por el tipo de alimento.

Pero de modo voluntario e inmediato y muy efectivo, podemos comenzar, si nos toca servir, disminuir las porciones, y si somos comensales frente a un plato repleto evitar terminarlo todo. Salir empanzados es que excedimos las porciones adecuadas.

El doctor Elmer Huerta afirma que nuestra comida es una de las más saludables. “…nuestra comida peruana, es apreciada por usar ingredientes frescos y naturales y por ser preparada al instante; es decir, hecha pocas horas antes de que la consumamos…” (además aplica, considerablemente, menos sal, lo que la hace de mejor calidad respecto de la comida enlatada o procesada).
Lo importante es la cantidad: démonos el gusto, pero bajando las porciones.

Limitar las grasas saturadas y trans permitirá que no aumente el colesterol malo en la sangre y de esa manera disminuir el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias. El exceso de colesterol se relaciona con la acumulación de placas en las arterias, llamada ateroesclerosis, que a su vez aumenta el riesgo de ataque cardíaco y/o accidente cerebrovascular.

Consumir grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva o de canola y las grasas poliinsaturadas, que se encuentran en determinados pescados, la palta, los frutos secos y las semillas, sí es saludable para el corazón.

Picar lo menos entre las tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y cena), y si hay que picar que sea fruta o frutos secos.

Tomar agua, buenos vasos durante el día. Gaseosas, café y tés no cuentan como agua.

Cuidar el corazón no implica perderse la sazón, pero sí controlar las cantidades.

(*) Abogado en Derecho de la Empresa y Socio Fundador de Pulso Corporación Médica.

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