Cada vez más ciudades se transforman para dar cabida a las bicicletas. El 3 de junio se celebró el Día Mundial de la Bicicleta, fecha establecida por la ONU, que busca fomentar la conciencia en los habitantes para utilizarla como un medio de transporte seguro y amigable con el medio ambiente al no generar ningún tipo de emisiones contaminantes.
A diferencia del sector transporte tradicional, que genera contaminación, congestión, accidentes y dependencia energética, costos que son asumidos directamente por la población, la Asociación de Ciclistas de la Unión Europea, propuso que la UE destine más fondos al sector de la bicicleta para construir más infraestructura. Según esta institución el costo anual de desplazarse en bicicleta es de casi 300 euros, mientras que el de un auto llega a 8,500 euros por año, sin contar los costos externos que son la congestión vehicular, el cambio climático, contaminación y el ruido, los mismos que recaen en todos los ciudadanos y cuesta un 7% del PIB de la UE.
Junto a ello, ir con la bici permite hacer compras cercanas de hasta un radio de 5 km y así se favorecen los comercios del vecindario, también se ahorra en las consultas médicas, ya que al ejercitarse la salud se beneficia.
Este medio de transporte es económico, simple y limpio y ayuda a combatir el cambio climático. Cada vez más, las ciudades se adaptan a las bicicletas, se construyen vías especiales que están interconectadas y permiten así un viaje seguro y fácil.
De allí, que en estas épocas es necesario promover una movilidad sostenible que incluya a las bicicletas eléctricas y a las convencionales, alentando su uso entre los habitantes, al ofrecer buena infraestructura, señalización y reglas de tránsito que deben ser respetadas por todos. No cabe duda que las ciudades modernas ya planifican espacios de circulación más seguros y prácticos.
Por lo tanto, es necesario que los gobiernos locales y nacional inviertan y animen a los ciudadanos a utilizar las bicicletas como lo hacen en diversas países, como en los Países Bajos, que ofrece un beneficio en créditos fiscales, ya que por cada kilometro recorrido el gobierno suministra hasta 0.22 euros libres de impuestos por usar la bici y al año se puede reunir 450 euros.
Con un plan sustentable de movilidad para bicicletas, Lima y diversas ciudades podrían conseguir mejor calidad ambiental, social y de vida para sus habitantes.

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