Las cosas no están para seguir gastando pólvora en gallinazos, señora Fujimori. Son tiempos de grandes definiciones. Usted carga con la responsabilidad de disputar una segunda vuelta con el candidato del comunismo. Sus errores o aciertos determinarán el futuro de su patria, el Perú.
Deje usted que los rojos se enreden en sus propios laberintos. No se meta en el lodazal socialista. No insista en pedirle peras al olmo rogándole al comunista Castillo que atienda lo que usted le pide. No sólo es inútil. Es que usted se desgasta y pierde valiosísimo tiempo, que no lo tiene.
Estamos a un mes del ballotage. Usted debe concentrarse en lo suyo. En marcar territorio. En hacerle ver al ciudadano por qué usted es una mejor opción frente a la amenaza comunista. Y eso, lamentablemente, no lo está haciendo. O por lo menos, no con esa claridad y contundencia que el momento exige.
Este país atraviesa por una gravísima crisis sanitaria, económica y política. Evidentemente los izquierdistas -comunismo reciclado- son los grandes responsables de esta catástrofe nacional. Particularmente en Salud Pública, con repercusiones en la economía (especialmente la falta de trabajo). El socialismo criollo -comunismo disfrazado- ha sido partícipe encubierto de las últimas gestiones de gobierno -Sagasti y Vizcarra-, infiltrándose en ambos regímenes con ministros como Zamora, el más corrosivo de todos; y asesorías de todo orden. Condujeron la pandemia Covid-19 de forma perversa, evitando a todo trance la compra de pruebas moleculares aparte de plantas de oxígeno, respiradores, camas UCI. Por si fuera insuficiente, no adquirieron vacunas, dejando abandonada a la sociedad con la trágica consecuencia de 160,000 muertos y decenas de miles de familias en duelo, temor, además endeudadas tras solventar la enfermedad de sus parientes. El comunismo intentó esconder el desmanejo sanitario aplicando largos confinamientos forzados (seguimos en ello) que acabaron arruinando al país. Y encima, Vizcarra hizo trizas a la estabilidad política dando un golpe de Estado para clausurar el Congreso y desatar un clima de confrontación social, introduciendo esa absurda elección de legisladores que produjo el infamante Parlamento que aún sigue perjudicándonos.
Por lo tanto, señora Fujimori, deje de florearse en lo que resta de esta campaña, y de pretender que al comunismo confiese sus errores, desastres, fanatismos, pues la hiel corre por su sangre. Concéntrese en proponer buenas soluciones para solventar el colapso sanitario, económico y político. Aunque, no con simplezas o superficialidades, sino mostrando los cuadros profesionales con los cuales pretende gestionar el país. Pero por encima de todo, señora Fujimori, centre sus mensajes en una palabra mágica: ¡Libertad! Esa Libertad con mayúscula a la cual aborrece el comunismo. Esa Libertad que es la gran diferencia con la esclavitud que imponen los regímenes comunistas, al privar a los ciudadanos de sus derechos universales y humanos. Esa Libertad que simboliza la democracia, siempre que sea aplicada sin apellido. Recordemos que el velasquismo, la transformó en “democracia social de participación plena” para disfrazar al socialismo castrista, al cual idolatraba la mafia comunista que acabó engulléndose a Velasco y a sus coroneles rojos.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.