Después de varios días de reflexión –y de conversar con un rosario de expertos en la materia–, puedo afirmar con convicción que el Congreso debe rechazar el voto de confianza al gabinete ministerial liderado por Guido Bellido. Este congresista por Perú Libre no solo afronta una investigación por apología al terrorismo (homenajeó a Edith Lagos y defendió a senderistas), sino que será indagado, además, por sus vínculos con los remanentes de Sendero Luminoso en el Vraem, y posiblemente también por el caso de ‘Los Dinámicos del Centro’. Aceptar, por tanto, a este premier, quien no cree que haya una dictadura en Cuba, sería burlarse de los miles de muertos a causa del terror. Y no hablamos exclusivamente de Bellido: otros ministros tienen nexos terroristas –a través del Movadef o siendo exparejas de emerretistas– y castrochavistas –hay exguerrilleros fanáticos del dictador Fidel Castro–. Por si fuera poco, están otros impresentables con fajín que le sacaron la vuelta a la Ley de la Carrera Fiscal, que soltaron balas al aire estando ebrios o que fueron botados a patadas de la Policía. Se trata, en corto, de un gabinete filoterrorista e improvisado.
Algunos “estrategas” postulan que el Parlamento tendría que dar el voto de confianza e ir censurado ministro por ministro. Esto es inviable porque, al primer intento, Pedro Castillo y Vladimir Cerrón (me refiero a ambos porque es evidente que cogobiernan) interpondrán una cuestión de confianza para evitarlo, como ocurrió en el gobierno de PPK con Marilú Martens. Otros señalan que el Legislativo no puede gastar una “bala de plata” y ponerse al borde de su disolución tan pronto. A estos últimos les pregunto si ¿acaso vislumbran un peor escenario que en el que nos encontramos ahora? ¡Los senderoides van a tener acceso a toda la información de inteligencia! No se les puede dejar avanzar ni un paso más. Si se le niega la confianza al equipo de ministros que lidera Bellido y el binomio Castillo-Cerrón insiste en un gabinete filoterrorista, pues las fuerzas democráticas del Parlamento deben recolectar los 87 votos y vacar al profesor rural. Lo mismo tendría que ocurrir con Dina Boluarte si se encabrita. Colocar a filoterroristas en el Consejo de Ministros demuestra que estás incapacitado moralmente para ser jefe de Estado.
Veo con preocupación cómo algunos congresistas de la oposición aguardan ilusos poder dialogar o el mensaje que ofrecerá Guido Bellido para requerir el voto de confianza ante el pleno. Con el terrorismo no se negocia. Ya en una columna anterior –y en otras más–advertí que estos comunistas no van a morigerar su discurso de ninguna manera, a pesar de todos los pines multicolores que pueda regalar el rojo moderado (?) Pedro Francke. “Salvo el poder, todo es ilusión”, rezan ellos. Su objetivo sigue siendo clarísimo: quieren instalar una satrapía castrochavista. Para tal fin, buscarán cerrar el Congreso de la manera que sea para redactar una nueva Constitución a su medida. Ya han iniciado la guerra al conformar este gabinete de choque, por lo que la respuesta del Congreso debe ser rápida y certera; de lo contrario, las “balas de plata” quedarán empolvadas en el recuerdo de un país que alguna vez fue libre e independiente.
Termino recogiendo una frase de Sun Tzu que se ajusta a nuestra realidad: “Una victoria rápida es el principal objetivo de la guerra. Si la victoria tarda en llegar, las armas pierden el filo y la moral decae”.

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