El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) aclaró la modificación de la Constitución sobre la reelección inmediata de congresistas, ratificada por referéndum por la población, haciendo que el Perú sea el segundo país latinoamericano en prohibirla junto con Costa Rica.
En diversas oportunidades me he pronunciado a favor de la reelección de parlamentarios porque es la experiencia la que hace al buen político y no un título académico como nos quieren hacer creer algunos; por ello el término “profesionalización de la política”. No confundamos a un profesional político con un político profesional, aunque lo ideal sería que ambos términos se conjugaran, pero es hidalgo decir también que hemos tenido extraordinarios políticos que no han pasado por ninguna universidad.
Muchos ignoran que los políticos añorados de la época bicameral de nuestro país fueron hijos de las reelecciones y que pertenecieron a partidos políticos donde adquirieron el conocimiento del arte de la política y en donde aprendieron que la “carrera política” se inicia como militante, asumiendo luego cargos internos en su partido, después postulando para posiciones municipales, posteriormente como representantes nacionales y quien sabe presidentes de un país.
Aunque les extrañe, fueron los movimientos de izquierda a principios del siglo XX los que hicieron posible que existan los “profesionales de la política” al conseguir que los luchadores sociales y personas de la clase media puedan postular a los parlamentos, quitándole la exclusividad a los “ricos”. Como es normal, las clases pobres una vez que adquirían el cargo de parlamentarios necesitaban un sueldo para vivir a diferencia de los ricos que no lo necesitaban; de esa forma se cierra el círculo, cuando los luchadores sociales pueden tener un sueldo del Estado una vez asumido el cargo de parlamentario convirtiéndose en “profesionales de la política”.
Hoy, sin embargo, ser profesional de la política contiene un olor hediondo para muchos, y quieren que los parlamentarios y que los políticos que son designados para cargos públicos de ser posible no tengan sueldo y que vivan del maná que no ha vuelto a caer del cielo desde las épocas bíblicas.
El remedio es peor que la enfermedad; lo lógico hubiera sido mejorar las normas de transparencia y de rendición de cuentas de los parlamentarios antes de eliminar la reelección. En el caso de Costa Rica, las Naciones Unidas le ha recomendado que reconsideren la reelección parlamentaria con el fin de generar carrera política.