Puede que suene curioso este titular, que encuentro acertado, para presentar hoy, 10 de agosto, nuestro cordial saludo al Ecuador que celebra su Día Nacional. Escogimos como medio propicio la obra de Mauricio Valdiviezo Carrión, «Soldado del Arte» que nació en noviembre de 1974 en Santa Isabel, provincia del Azuay.

En y con su pintura propone y ejecuta una conciencia de anticipo, testimonio y salvaguarda «de esos paisajes sometidos a un cambio inminente por la expansión y desarrollo de las industrias y ciudades. Muchos de ellos, es muy probable, desaparecerán para siempre. La fotografía, ilustraciones y la pintura serán el único registro de lo que se convirtió en recuerdo», explica.

Con óleo, sobre lienzo, formatos variados, con cariño y conocimiento, breves y precisas pinceladas, construye su pintura con una atmósfera mágica que celebra la grandeza de su territorio y naturaleza, envolviéndonos con una anticipada nostalgia que habla en el idioma de su tierra, Ecuador.

Mauricio es pintor sin escuela ni academia; arquitecto y magíster en Arte por la Universidad Católica de Cuenca, docente en la Facultad de Arte de la Universidad de Cuenca, donde reside desde niño con sus padres. Por sus dibujos destacó en la escuela, de adolescente usó el grafito y témpera; por sus padres, a los 18 años, conoce el óleo y empieza su fecunda carrera que ha merecido importantes publicaciones en Italia. España, Corea del Sur, Colombia y Ecuador. Tiene interesante mercado en China, Estados Unidos, Colombia y Ecuador.

En él, que «pintar es respirar», es natural confesar, «me es más gratificante pintar el entorno rural, con ciertos elementos vernáculos, y convertirlo en mi mayor objetivo».
Con estas Crónicas damos un nuevo paso americano hacia el Bicentenario.