Repsol, ¿bestia negra?

Repsol, ¿bestia negra?

A raíz del último derrame de los 6,000 barriles de petróleo en el área de La Pampilla hasta el mar de Chancay, le pregunté a un amigo economista español cuál es la importancia de Repsol mundialmente. Su respuesta fue la siguiente: “Repsol es una compañía global de multienergía que lidera la transición energética para facilitar la evolución hacia un modelo energético descarbonizado… Repsol está presente en toda la cadena de valor de la energía, exploración, desarrollo, producción, trading, suministro de gas y electricidad y comercialización mayorista de gas, generación de electricidad de gases de bajas emisiones, lubricantes, gasolina, asfaltos y especialidades, GLP, química y refino…”

Y agregó que Repsol tiene “… 24,000 empleados en 31 países. Vende sus productos en 97 países a 24 millones de clientes… Es una multinacional muy comprometida con el ambiente, ha reducido el CO2 en 5.5 millones de toneladas entre el 2006 y el 2020… En Upstream tiene 14 proyectos de ciclo corto con retornos atractivos y 650,000 barriles diarios… Dispone de 7 complejos industriales en España, Portugal y Perú más 1 millón de barriles de petróleo por día… En innovación y tecnología tiene más de 200 iniciativas de transformación circular… En movilidad tiene más de 4,600 estaciones de servicio en España, Portugal, Perú y México… Es líder de GLP en España con 4 millones de clientes…En Finanzas 1,582 millones de euros como resultado neto ajustado. Positivo en todos los segmentos de negocios 3,371 millones de euros. Flujo de caja operativo en todos los segmentos del negocio”.

¿Será verdad tanta maravilla? Sea lo que fuere su fortaleza técnica, económica y financiera en el mundo no exonera a Repsol de su responsabilidad en el Perú por el derrame de petróleo. Más bien la acrecienta porque tiene todos los medios para remediar el daño perpetrado y pagar las multas que le impongan. ¿Qué le corresponde hacer al Estado peruano? Debe iniciar un procedimiento administrativo de responsabilidad a Repsol para investigar las causas del siniestro, sus alcances reales y los damnificados en todos los ámbitos. Igualmente determinar las multas conforme a la legislación vigente, así como el tiempo, modo y forma en que deban ser pagadas por Repsol. ¿Cuánto tiempo durará ese procedimiento, qué acciones judiciales y arbitrales podrá interponer Repsol en el Perú y el extranjero? No lo sabemos, pero será complejo y largo.

Pero hay algo que Repsol debe hacer y no lo ha hecho todavía. En mi opinión su reacción ante el derrame fue deplorable, su ocultamiento inicial estúpido y las declaraciones de su representante más lamentables aún. Su comunicado inicial de echarle la culpa a la erupción volcánica en Tonga de poca consistencia científica. Repsol debe asumir su responsabilidad y desplegar sus máximos esfuerzos para remediar en el más breve plazo posible los daños ambientales generados en perjuicio del Perú. Si no lo hace que la patria y el mundo se lo demanden.

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