Gustavo Manuel Valladares Neyra, Oficial de Mar Segundo, Marino de Guerra, hijo de Domitila y Casiano, esposo de Belmira, hermano de Eloísa, Vanesa y Manuel. Heredero de una tradición de hombres que mantienen la estela del Gran Almirante Grau y de Fanning, “uniendo la tierra y el mar”, Infantes de Marina que con arraigo llevan la “…sal del mar entre sus venas, que en las arenas han de dejar…”. Su padre prestó el servicio militar en Infantería de Marina e inculcó ese espíritu en sus dos hijos varones, en breve tertulia expresaba que “…le costó alejar a sus hijos de la delincuencia y las drogas…” y que hoy se siente muy orgulloso de ellos.

Creció en un barrio duro, que, sumado a su formación familiar, forjaron el carácter necesario para que su hermano y él continuaran la carrera de las armas y supieran enfrentar después lo que deparara el Supremo Hacedor, sin desviarse del camino que define a un hombre de bien. Si, él era BRAVO, con aquellos que atentan contra nuestra Patria.

Gustavo creyó firmemente en los valores y sentimiento patrios; fruto de sus convicciones y amores, ofrendó su vida en defensa de altísimos ideales, hoy cada vez más excepcionales e infrecuentes, pero que no sorprenden a quienes lo conocieron y fueron testigos de sus actos, hasta el postrero, que quedará perpetuado en nuestra memoria: ¡Adelante Marina, Adelante!… Los émulos de Grau, Fanning y Arrieta, tripulantes de las Unidades de Combate Fluvial avanzando impávidos hacia el fuego enemigo, en medio de columnas de agua y detonaciones, explosiones y disparos… en nuestros pechos, evocamos ¡Angamos y Miraflores!, allí estuvo él, arriesgando la vida por y con sus compañeros de armas, bajo los ideales de Dios, Patria y Familia!.

Son prístinas circunstancias en las que surge el heroísmo, en cumplimiento del deber, la Constitución y las leyes, donde NO EXISTE DUDA POR QUÉ SE COMBATE, Y A QUIEN SE COMBATE; producto de toda una vida al servicio de la Patria… que es la única forma de pertenecer a la mansión de los héroes, situaciones extraordinarias, resultado de preparación y dedicación conscientes, no de un impromptu, menos de una algarada.

No encontramos mejor epitafio para Gustavo, como Infante de Marina, que su lema, pues describe los últimos instantes de su vida: ¡ACCIÓN Y VALOR!!!

El homenaje mayor, le es rendido donde vivió, en su sencillo barrio; reconocido por su actitud, porte y don de gentes, que sirvieron y servirán de guía para otros jóvenes y niños, quienes siempre vieron en él; EL HÉROE, EL MARINO, EL INFANTE… EL ORGULLO DEL BARRIO, SU “BRODER”, EL HOMBRE Y AMIGO QUE LOS REPRESENTA, que nos recuerda a todos, el mandato inscrito en la cripta del Gran Almirante Grau “SEGUID SU EJEMPLO”, con tanta fuerza, que Manuel, su hermano, también Infante de Marina, con la venia y orgullo de sus padres, cubrirá su puesto, como en antaño las falanges griegas, hombro con hombro, escudo con escudo, sin espacios vacíos, evitando a toda costa que la formación de combate se resquebraje, ¡esto es valor, sino heroísmo!

¡Viva el Perú!… ¡Gustavo, Descansa en Paz!

Contralmirante Aníbal Cueva López