Los caviares desde su red han impuesto su dictadura del placet en materia de moral en el Perú y el mundo. Ellos son la reserva que se guarda la última palabra para decir quiénes son los buenos y quiénes los malos en política, ciencia, cultura, literatura, periodismo, sociedad y justicia, entre otros. Pero en el Perú, luego de haberse enseñoreado de la situación por un largo tiempo durante este quinquenio, a los “hola chiques” les ha caído la quincha sobre la cabeza, algo así como si el desagüe se hubiera atorado porque ellos, los “puros”, son tanta mierda que tapan el wáter. Han ido cayendo uno a uno todos los héroes de los “todes”. La Mazzetti, las fiscaletas del caso Lava Juez Sandra Castro y Rocío Sánchez coordinando al más alto nivel del Ejecutivo los pormenores del caso, los de la chalina verde reciclados con becas o con la Mendoza: Augustito Rey, Marisa Glave y Paola Ugaz se les investiga por la presunta comisión de varios delitos: negociación incompatible, colusión, y cohecho y lavado de activos, respectivamente; los operativos como la fiscal de Nación que tiene los días contados; y el lagarto mayor Martín Vizcarra, cuya última hazaña no ha sido solamente negociar con los chinos un monopolio de vacunas de vida o muerte para el Perú, inmunizándose él y su familia primero, sino que, por boca del congresista Rennán Espinoza, utilizando las vacunas como arma de negociación política, como un cambalache para no ser vacado en el Congreso por los “golpistas” de octubre, es decir, mismo PPK, COMPRANDO VOTOS con Sinopharm.

Con este lagarto también han congestionado el wáter Inti y Bryan y toda la “generación bicentenario”, Tatiana Astengo, Anahí de Cárdenas, Jason Day, Claudia Cisneros, Rosa María Palacios y Augusto Álvarez Ródrich, Mateo Prochaska, Marco Sifuentes, Clara Elvira Ospina, el Útero de Rolando Toledo (que vive a costa de nuestros impuestos y tiene un búnker de 7 pisos por las regalías del p.e en Surquillo), la Comisión de DD.HH. de la Bachelet cuyo informe no recoge el testimonio de ningún ministro de Merino (¡qué tal investigación!), Human Rights Watch del cacique José Miguel Vivanco, Albertito de Belaunde y Daniel Olivares y sus “desaparecidos”, sin olvidar a los “juristas” Omar Cairo y Luciano López, a Pantaleón Del Solar y su “negación fáctica”, y las waripoleras de la tele, radio y televisión. No valían ni un cuesco. Los “chiques” malos eran “elles”.