Parece que el premier Walter Martos sufre de la memoria, ya no recuerda el golpe de Estado del general Juan Velasco Alvarado el 3 de octubre de 1968, ni tampoco el autogolpe de Alberto Fujimori de la mano de las FF.AA. del 5 de abril de 1992.

El domingo pasado en un programa de TV tuvo la insolencia y desacatando la norma constitucional de señalar que “Las Fuerzas Armadas no son deliberantes, pero están para hacer respetar la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho, esa es su función. No se va a permitir que se rompa el Estado de Derecho con tanta necesidad que hay de la gente. En este momento, faltando cinco meses para las elecciones, realmente es una cosa de locos el estar pensando en cambiar a un presidente”.

No habían pasado 48 horas y aseguró que sus declaraciones fueron “malinterpretadas tendenciosamente como una amenaza o como si pretendiéramos utilizarlas en un acto político”, creyendo que no tenemos comprensión lectora, agregó que “jamás utilizaría a las Fuerzas Armadas en un acto político”. En ese sentido, aseguró que al interior del Gobierno “respetamos totalmente la democracia y la gobernabilidad del país”.

En su cantinflada alocución mencionó: “Yo afirmé contundentemente que las Fuerzas Armadas no son deliberantes y además agregué que tienen la función de hacer respetar la Constitución y el Estado de Derecho, refiriéndome a que están subordinadas al poder constitucional y el presidente de la República…”. Pese a esto, insistió en que “no vamos a aceptar” la moción de vacancia presidencial presentada en el Congreso debido a que, a su parecer, el Parlamento “está haciendo una interpretación arbitraria de lo que es la incapacidad moral permanente”.

Martos parece que nunca leyó la Carta Magna, el Artículo 165 especifica que “…Tienen como finalidad primordial garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República”, el Artículo 169 prevé que “Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional no son deliberantes. Están subordinadas al poder constitucional”, cosa que Martos pretende desconocer.

A Martos, con apego al Artículo 123 de la Constitución Política, “le corresponde ser, después del Presidente de la República, el portavoz autorizado del gobierno”, entre otras facultades.

Como se recuerda, luego de la disolución del Congreso de la República, se difundió una foto donde se ve al jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. y los comandantes generales del Ejército, Marina, Fuerza Aérea y Policía Nacional del Perú respaldando a Vizcarra.

Sorprende la actitud pusilánime del Parlamento, que ipso-facto debió citar y censurar a Martos por sus declaraciones golpistas.

En cuanto al presidente del Congreso de la República tenemos un fantoche, que ni siquiera puede hacer respetar su propia casa, olvidándose del Artículo 32 del Reglamento del Congreso, “El presidente del Congreso tiene las siguientes funciones y atribuciones:”, inciso a) Representar al Congreso…”.

Que Martos entienda que por ahora es premier y no es general y menos que el Perú sea su cuartel.