La permanencia de Martín Vizcarra en el cargo de capitoste del Poder Ejecutivo es impredecible, los señalamientos siguen incrementándose y su defensa basada en el negacionismo no es creíble; no solo para los opositores sino hasta para sus defensores. La vacancia siempre seguirá siendo una espada de Damocles con la que tendrá que convivir.

En estas circunstancias, en el plano económico no queda sino trabajar desde los distintos sectores para que la situación no empeore, siendo importante definir la línea base sobre la que se pueda medir la desmejora. Lo más sensato es tomar las cifras del Fondo Monetario Internacional: caída del PBI en el 2020 de -13.9 % y crecimiento para el próximo año del 7.3%, que significará cerrar el año del bicentenario con una economía contraída en -7.6% respecto al cierre del año 2019. Deshonrosa referencia, pero como suelen decir en Sevilla: “es lo que hay”.

La gran interrogante es cómo conseguimos lograr el objetivo, teniendo en cuenta que tenemos un sistema presidencialista, con un titular que estará sumido en la supervivencia en el cargo y en la defensa de las acusaciones que se le hacen. Los motores de la economía serán cuatro sectores productivos y la inversión pública.

Por el lado de los sectores productivos, la minería mediante los proyectos en marcha y en construcción, avanzarán como hace tiempo lo hacen, por su cuenta y riesgo, acicateados por la cotización internacional de los metales, que felizmente tienen tendencia al alza; la pesca signada por la disposición de la biomasa; la agroindustria responderá a la demanda externa y en manufactura, al menos se espera que los bienes de consumo no declinen a pesar del desempleo.

En la inversión pública, la Reconstrucción con Cambios, se espera que cumpla metas, conducidos por el acuerdo con el Reino Unido, y por el lado del Programa Arranca Perú, habrá que estar muy activo desde los sectores sociales para exigir avances.

Dos temas por encima de todo: responsabilidad ciudadana ante el Covid-19 y que la opinión pública esté muy atenta a cualquier desbande, porque perdido el liderazgo y la credibilidad al más alto nivel habrá predisposición al mal manejo. Son las herramientas con las que contamos para afrontar los meses venideros.