A un mes de las elecciones resulta interesante enfocar un tema clave, la preferencia del electorado por la propuesta del capitalismo popular.

En el pelotón delantero Rafael López Aliaga, Hernando de Soto y Keiko Fujimori comparten un mismo discurso conceptual con pocas variantes de eventual aplicación. Analizada la matriz de coincidencias encontramos que dentro de sus estilos peculiares alientan la teoría de que los ciudadanos puedan disponer de sus bienes y emprender negocios sin trabas del gobierno, para generar progreso individual y colectivo, con el objetivo último de modelar una sociedad libre, democrática y menos desigual.

Con un discurso desenfadado y confrontacional frente al establishment López Aliaga -empresario exitoso de destreza gerencial incuestionable- propone poner en valor el principal activo del Perú, su gente. El mecanismo es “desengrasar” al Estado eliminando la burocracia y tramitología que hoy convierten a la administración pública en valla infranqueable para la iniciativa privada, en particular de los informales. La herramienta principal del representante de Renovación Popular es la financiera, en un mercado en el cual salvo el ahorro con tasas de interés negativas prácticamente no hay cómo captar productivamente el capital generado por los agentes productivos no estatales.

A su turno Hernando de Soto desde su estilo principesco es uno de los economistas más importantes del mundo y coincide con la visión capitalista popular planteando reducir la informalidad (casi 80% de la población peruana) a través de mecanismos no solo financieros, sino jurídico–políticos como la titularización de la propiedad privada, que hoy tiene índices muy bajos que no permiten que el capital tenga una garantía real dentro del sistema financiero.

Keiko Fujimori no es, en realidad, ajena a este enfoque. Si bien persiste en la “mano dura” para restablecer el estado caótico y corrupto que deja el desgobierno de PPK, Vizcarra y Sagasti, privilegia la pequeña y mediana empresas como fuerza de crecimiento horizontal del mercado y la sociedad. Este énfasis toma de uno y otro lados las ideas de la desburocratización y la agilización financiera, aun cuando paradójicamente los acentos izquierdistas los pone su especialista Hernando Guerra García, antiguo crítico del fujimorismo.

En suma, entonces, es un fantasma ridículo la “derechización” ideológica del Perú; es falso también que haya planteamientos de ultraderecha. Lo cierto es que hay voluntad mayoritaria de libertad de los individuos y de libre mercado.

Claro, en el pelotón delantero el gran discordante es Yonhy Lescano, un populista demagogo que no merecería estar ni siquiera como candidato.