¡Francisco Sagasti lleva ya mes y medio como jefe de Estado… y el Perú sigue sin tener un solo contrato a firme con los fabricantes de vacunas contra la covid! Somos unos parias dentro de la aldea global. ¡Mientras Israel ya ha vacunado a más de un millón de sus ciudadanos, los peruanos ni siquiera hemos comprado las vacunas! No sabemos en qué estado están las negociaciones que dicen estar llevando los falsarios a cargo del Ministerio de Salud, encabezados por su esperpéntica ministra Mazzetti, culpable –junto con el felón Zamora y, ciertamente, con el impresentable Vizcarra- de que el Perú se encuentre ante semejante contingencia sanitaria. Consecuentemente ni siquiera tenemos fecha estimada de alguna compra formal; de sus correspondientes pagos; de la logística para importarla; y obviamente de las posibilidades de mantenerla almacenada a menos 78 grados Celsius. Hablamos entonces de un indiscutible crimen social perpetrado por el mendaz Vizcarra y continuado por Sagasti, su leal soporte en el Congreso desde que heredara un encargo que jamás supo ni menos aún le interesó atender. Decimos que Sagasti fue el respaldo vertebral de Vizcarra porque su partido, el moradito, se constituyó desde los inicios como bancada oficialista en el Parlamento. Por tanto, son cómplices del delito –acaso de Lesa Humanidad- cometido por Vizcarra. El mundo da vueltas, amable lector. Todo lo que sube, cae. Por eso algún día veremos a la Justicia encargándose de condenar a esta banda de improvisados, mitómanos y soberbios sujetos, que se apoderaron del país sin haber sido elegidos por la sociedad. ¡Y encima, sin siquiera saber gobernar!

Cómplices de este crimen son, asimismo, aquellos periódicos y las estaciones de radio y televisión que pertenecen a la concentración mediática que navega bajo el paraguas del “consejo de la prensa peruana”. Una mafia de corruptos vendidos al oficialismo por el multimillonario subsidio trajeado de avisaje oficial que pagan los contribuyentes. Son copartícipes del citado crimen social porque escondieron adrede las informaciones que publicaban medios de comunicación independientes como EXPRESO, denunciando la engañifa de Vizcarra, quien se presentaba como adalid anticorrupción prometiéndole al país que antes de finalizar 2020 iniciaría la vacunación masiva a toda la sociedad. El fraude se produjo porque ni siquiera había acuerdos formales con los laboratorios; tampoco contratos ni órdenes de compra; y mucho menos pagos a los proveedores, pactos con empresas transportistas, ni capacidad de almacenaje a menos 78 grados Celsius en todo el país. Esta desinformación adrede –repetimos- de la concentración mediática, ahora tiene su correlato. Es el silencio que guardan dichos medios respecto a la incapacidad -¿o acaso existe algo más grave?- del gobierno, ahora manejado por Sagasti. Incapacidad para sellar contratos con laboratorios proveedores de la vacuna. ¡Incapacidad para formalizar un compromiso indispensable para acabar –nada menos que- con la muerte de compatriotas, y permitir que el gobernante que elija el pueblo en 2021 ponga en marcha algún programa inteligente y articulado para recomponer la tan venida a menos economía nacional, responsabilidad colateral tanto de Vizcarra como de su fiel escudero Sagasti!