La historia registrará a Sagasti como un presidente transitorio que protegió un obsceno fraude electoral. Fustiga a quienes protestan en la casa de los sinuosos miembros del JNE, pero enmudece frente a los cuantiosos y vejatorios insultos contra Keiko Fujimori y ante las amenazas de Perú Libre (PL) contra los demócratas.
Lo peor: entre gallos y medianoche, finalizando su fofo gobierno, Sagasti promulgó un decreto supremo modificando criterios del pase al retiro de la Policía (atención FF.AA.). Así, de ganar con fraude el partido que apoya, PL, manejará a su guisa esa institución. Y quiere pasar como neutral, ¡plof!
Sagasti nos está colocando al borde de una guerra civil. Permite que las radicales huestes de PL marchen con machete, prohibido por ley, y acampen frente al JNE, presionándolo para que ejecute el fraude. Los iracundos ‘castillistas’ impidieron trabajar a obreros ediles, los echaron, retiraron pancartas municipales, pero son –como dice el vals– “los niños más engreídos (…) y si se ofrece tirar trompadas (…) también tenemos disposición”.
El JNE –absolutamente pro Castillo– está llevando al despeñadero al Perú. Se niega arbitrariamente a examinar la nulidad de aproximadamente mil actas donde los ‘castillistas’ han estampado con desvergüenza firmas falsas y otros chanchullos. Los ‘argumentos’ son tan pueriles como ridículos: las actas se entregaron al JNE después de la 8 p.m., hora límite de su rígido horario para otros trámites. La normativa indica un plazo de tres días. Mientras que PL no expropie el tiempo, duran 24 horas.
Aunque es una ventanilla virtual. Poco importa que permanezcan en el ciberespacio 12 u 11 horas. Además, el JNE validó el plazo de tres días, según ley, para entregar las nulidades. Luego se desdijo oficialmente, precisando que la primera aceptación no tenía resolución, pero sí publica la negativa de esta. ¡Oh Cantinflas! El JNE también nos niega la publicación del padrón electoral indispensable para saber cuántos votaron y comprobar las falsificaciones.
El JNE funciona irregularmente con cuatro miembros, siendo cinco. La democracia exige examinar todas las cochinadas que PL hizo en mesa (hay un video instruyendo a sus personeros para el fraude). Para eso están los organismos electorales. Revienta una troncal de desagüe y el JNE pretende taparse la nariz y santificar el fraude con formalidades estúpidas.
No le interesa que los muertos voten, se suplanten identidades o un conteo maliciosamente defectuoso. Los demócratas no lo aceptaremos. Menos que Castillo (el candidato que nunca declara e ignora la economía y la democracia) se autoproclame Presidente y funja de serlo.
Castillo y sus aliados son violentos, lo sabemos bien. Nos quiere atarantar con ronderos, machetes y golpe de masas. Desbarró, los demócratas resistiremos, pues tenemos la verdad y los votos. La tecnología mata al fraude. Publicando los padrones lo comprobarán. No más fraudes en un país libre. Palabra de demócrata.

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