Igual que Vizcarra el encargado de la presidencia Francisco Sagasti no tiene capacidad de autocrítica. En su imaginario “La desunión de los peruanos es la que produce los fracasos más terribles”; no su incapacidad para liderar al país ni el muladar de gobierno vizcarrista que le antecedió; tampoco la impunidad del caso Lava Jato ni los millones de sobrecostos robados por los señorones delincuentes de la construcción o la dos veces demostrada incapacidad de la hoy exministra de Salud, Pilar Mazzetti, para manejar la pandemia; y menos un Estado podrido hasta la médula. Nada de eso produce fracasos para el segundo vizcarrismo encabezado por los morados. ¿Creerá que si nos tomamos de las manos y cantamos un valse de Pinglo desaparecerán los graves problemas que azotan a nuestra patria?

En entrevista con RPP Sagasti dijo: “Tenemos que invocar a la unidad y dejar las divisiones de lado”, olvidando que es candidato a la vicepresidencia por el partido morado. Esa mazamorra de marihuaneros, desadaptados, mamones del Estado e ignorantes que marcharon para traerse abajo el gobierno de transición del muy decente acciopopulista Manuel Merino de Lama, y sentar amañadamente a uno de ellos en el sillón de Pizarro, vaya casualidad a Sagasti. Los morados acosaron a los periodistas opositores de su jefecito Julio Guzmán, tan cercano a Odebrecht que hasta le regalaron varios cientos de miles de dólares. Son los morados quienes lanzan improperios contra la candidata Fujimori y se mofan del suicidio del presidente Alan García.

De la mitomanía de manicomio, de Vizcarra, pasamos a la hipocresía del empalagoso Sagasti quien por lo visto no sabe nada de lo que ocurre en este país al que le ha dado la espalda. En los cerros que rodean Lima, por ejemplo, donde viven los más pobres de los pobres, abandonados por el Estado a su suerte, las mujeres hacen inmensas ollas comunes; unidas se ayudan. Todas han perdido a familiares cercanos por la covid-19 y pese al dolor, al miedo, a la miseria y a la falta de lo necesario para una vida medianamente digna se ocupan de los centenares de niños y niñas que han quedado huérfanos al perder a sus papás y mamás por la pandemia. ¿Qué hace este gobierno morado por los niños solos? Nada.

El dizque presidente guarda cómplice silencio sobre el delito de la inmunización secreta de Vizcarra, pero denunció el “maltrato” hacia Pilar Mazzetti. Para el aspirante a falso santón, la última semana la pobrecita fue sometida por el Congreso a un interrogatorio “indignante”. Indignante es que Mazzetti no tomase en cuenta la tragedia de la primera ola para tener una estrategia distinta con la segunda ola y no se reprodujera la misma tragedia.

Ingeniero Sagasti, no se preocupe por la unidad del Perú, la hay, y es contra ustedes, porque siguen asesinando a nuestros compatriotas con su cruel ineptitud.