El Perú atraviesa por una gravísima crisis sociopolítica, económica y sanitaria. El gran problema es que semejante coyuntura jamás será solventada en tanto el gobierno que preside Francisco Sagasti no haga un deslinde sincero, absoluto y transparente frente al régimen de Martín Vizcarra. La timidez –incluso cortesía- con la cual trata Sagasti al corrupto Vizcarra reviste una preocupante tesitura. Es posible que llegue al extremo de arrastrarlo al tribunal de Justicia que, muy probablemente, procesará y condenará a Vizcarra. ¿Qué trapos sucios mantienen pendientes de resolver estos dos individuos? ¿Será algo tan turbio que le impide a Sagasti soltar amarras con Viscarra? ¿Será que su antecesor le tiene chantajeado? Todo es verosímil, estando de por medio un sujeto mendaz, puñalero y miserable como Vizcarra. Sin embargo Sagasti debería entender que, en tanto mantenga esta sospechosísima consideración hacia el mafioso Vizcarra, quien asuma las consecuencias será la sociedad, porque la crisis nacional continuará ahondándose.

¿Será capaz de anteponer el interés nacional, encarando públicamente a un abyecto como Vizcarra; o pasará a la historia como el pusilánime que claudicó ante un rufián que, a breve plazo, acabará liquidando nuestra democracia y el Estado de Derecho? ¡Esta decisión no aguanta ni 24 horas, ingeniero Sagasti! Si esta misma noche aún no ha denunciado a Vizcarra ante la ciudadanía y ante el Congreso, sus días como jefe de Estado, político, y ciudadano en libertad estarán numerados, y su futuro será el mismo que sindique la condena que habrá de dictar la Justicia contra el felón Vizcarra. ¡De por medio hay más de cien mil muertos! Ahí está la incompetencia de la gestión Vizcarra -replicada en gran medida por el régimen transitorio de Sagasti- manifestada desde mediados de 2020. Desde entonces, no se adquirieron suficientes pruebas moleculares, camas UCI, respiradores y, básicamente, plantas de oxígeno. Sobre todo eso, porque tampoco se compraron vacunas. ¡Y frente a la falta de vacuna, el oxígeno es la alternativa! Recuerde bien, presidente Sagasti. Nada hay más efímero, ingrato y cruel que el poder. Y comprenda que por privilegiar componendas o guardar silencios para evitar ceder a chantajes -cuando de por medio está el ciudadano que, al final del día, es el afectado- será usted quien cargue con las graves consecuencias de su falta de coraje.

Apostilla. La Fiscal de la Nación salió de su escondrijo, tras ser mencionada como una de las VIP que recibiera la vacuna propiedad de la empresa china Sinopharm. Vacuna que, en este caso, se convierte en prebenda y motivo de imputación de crimen, por ser una dádiva que entregó la empresa con la cual el Estado peruano venía negociando un millonario contrato. Con dicha canonjía se beneficiaron varios funcionarios públicos. Entre ellos, el ruin Vizcarra.

Ese hecho, según la legislación, es considerado delito de corrupción. La fiscal Zoraida Ávalos anunció haber dispuesto se investigue a Vizcarra, su amigo/protector. Recordemos que, gracias a él, acabó elegida Fiscal de la Nación, tras escenificarse el montaje “los cuellos blancos”, impulsado por el progre-marxismo y la prensa corrupta, correveidile de Vizcarra.