Estamos siendo testigos de cómo el encargado de la Presidencia de la República, Francisco Sagasti, ha venido mintiéndole a todos los peruanos, respecto a la segunda lista de vacunados. Él tenía conocimiento y hasta autorizó la vacunación de la exministra Elizabeth Astete. ¿Cómo creer ahora que él no dio el visto bueno a las vacunaciones en todos los casos? Semejante privilegio a cientos de personas, todas cercanas a este gobierno, osaron vacunarse y le deben la vida al presidente. Nos preguntamos: ¿la exministra de Salud Mazzetti se vacunó y no le pidió permiso a Sagasti? Ya nadie le cree, por eso miente y entre ellos se blindan. Lo increíble es que Mazzetti, evidenciada, sigue mintiendo pero ahora ante los órganos encargados de la investigación, eso se llama obstaculizar la averiguación de la verdad, y en una investigación penal eso termina en prisión, y eso quedó demostrado. La canciller Astete además de ratificar su sindicación contra Sagasti, presentó mediante un escrito los mensajes de WhatsApp donde claramente se demuestra que Sagasti sí conocía y autorizó su vacunación.

Por ahora nadie pide la prisión de Mazzetti, pero está sumando una larga lista de actos de obstaculización, seguro llegará el momento en el que se arrepienta de haber impedido que se conozca la verdad de un hecho tan grave que el gobierno esconde. Esto es un acto de supervivencia, que aún durará, pero no por siempre y los veremos desfilar hacia los penales una vez que el poder acabe, que dicho sea de paso, están usando como arma de impunidad. Por lo pronto este gobierno morado enterró al Partido Morado, y como la degradación continuará, la indignación popular aumentará en la misma proporción.