Avanza peligrosamente la táctica marxista de acordonar al Perú para convertirlo en la versión andina del castrochavismo, concomitante con los proyectos gaucho, boliviano y ecuatoriano. Obviamente a la espera de que finalice la era Bolsonaro para completar el círculo de poder comunista en nuestra región. Este es el ajedrez geopolítico ideado por La Habana para redondear el faenón de Fidel que, desde los años sesenta, previó una Latinoamérica comunista. El encargado de coordinar estas acciones es el Foro de Sao Paulo.

En julio de 1990, Fidel convocó al Encuentro de Partidos y Movimientos Políticos de América Latina y Caribe, que pasaría a llamarse “Foro de Sao Paulo”. La agenda fue crear un bloque de fuerzas políticas en la región, para enfrentar a la consolidación del neoliberalismo fortalecido tras la implosión de la URSS. Castro manifestó su “profunda convicción de que, cuando llega la crisis (comunista), los líderes surgen”. Como parte de la estrategia fidelista, los integrantes del Foro de Sao Paulo -entre ellos aparecen Patria Roja, PCP, el partido de los corruptos Ollanta y Nadine Humala, etc.- aprobaron “renovar el pensamiento de la revolución izquierdista, su oposición al capitalismo y el neoliberalismo, confirmando al socialismo como alternativa necesaria y emergente”. El verdadero propósito fue ponerle fin a los actos terroristas (le llaman lucha armada) y fijar fórmulas, en cada país, para “acceder al poder a través del sistema democrático”. La democracia, como siempre boba, se dejó manosear -y finamente manejar- como vía de acceso utilizada por –y sigue usándola- el comunismo para asegurar el control de cada uno de los países latinoamericanos. Acá la izquierda sudaca se ha afianzado a través de la progresía marxista caviar, la que a su vez usó a tontos útiles corruptos como Toledo, Humala, PPK (y hoy a Vizcarra) para que le faciliten el acceso al poder, bajo el manto protector de la democracia. Ahora nuestro poder Ejecutivo es un nido de zurdos. Lo mismo que la Justicia, la Fiscalía, el Jurado de Elecciones, etc. Estamentos tácticos del Estado peruano que, con mano de hierro, controla el Foro de Sao Paulo a través de sus citados miembros peruanos, de sus polichinelas ex presidentes del Perú y de aquel conglomerado mediático de la corrupción –que lideran RPP, República y Comercio- puestos a disposición del socialismo sudaca.

Y en medio de semejante amenaza del comunismo regional, acá las ex “fuerzas vivas del país” –en connivencia con la izquierda chapucera que la extorsiona- decidieron mantener en la presidencia a un sibilino, tramposo y mentiroso, justamente ad portas de un proceso electoral decisivo que definirá si Perú retorna o no a la órbita socialista. Una tesitura peligrosísima, tomando en consideración lo dicho anteriormente respecto a que buena parte del Estado peruano ya está dominado por los progresistas. Y estos lo que pretenden es, obviamente, “acceder al poder a través de sistema democrático”. Vale decir, elecciones. Tal como se los ordenase Fidel.

Acá el marxismo sigue avanzando a velocidad de crucero, cobardemente patrocinado por una derecha peruana traicionera. Vergüenza nacional.