Populismo o posibilidad concreta.

Según un reciente artículo periodístico los candidatos a la presidencia han trazado metas de reducción de la informalidad que oscilan entre los 20 a 45 puntos del actual nivel de 75%. El artículo concluye que de acuerdo con la opinión de los economistas consultados las reducciones propuestas por los candidatos no tienen sustento. Se argumenta que nuestra economía en el pasado solo logró reducir 16 puntos en 16 años de crecimiento sostenido. Es decir que en los próximos 5 años en el mejor de los casos solo podríamos reducir la informalidad en 5 puntos y por lo tanto solo podríamos pasar de una tasa de informalidad del 75% al 70%. Analicemos este tema.

El primer punto es saber cuántos y en qué sectores económicos están ubicados los informales. El INEI mide la informalidad de dos formas: (i) Cuentas Nacionales y (ii) Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). En las cuentas nacionales se utiliza el concepto de “empleo equivalente” para ajustar el número de trabajadores empleados por el número de horas trabajadas (subempleo). En la ENAHO la definición de empleo informal incluye: i) Los patronos y cuenta propia cuya unidad productiva pertenece al sector informal; ii) Los asalariados sin seguridad social financiada por su empleador; y iii) Los trabajadores familiares no remunerados. Según la metodología de la ENAHO la informalidad fue de 72.7% en el 2019 y con la pandemia el porcentaje de informalidad laboral debe haber superado estos niveles. Para nuestro análisis usaremos los datos de las Cuentas Nacionales para el periodo 2007 – 2019.

En la Tabla 1 se presentan los datos de Empleo por Actividad Económica y Categoría de Empleo en miles de empleos equivalentes para el periodo 2007 – 2019. Estos datos son publicados por el INEI como parte de las Cuentas Nacionales. Si definimos como informales a los empleados fuera de planilla y los medimos en términos de empleos equivalentes, la informalidad laboral en el 2019 fue de 47.6% mientras que en el 2007 fue de 53.5%. Es decir que en el periodo 2007 – 2019 la informalidad medida en empleos equivalentes se redujo en 6 puntos porcentuales en 12 años. Estas cifras, si utilizamos la metodología de la ENAHO, corresponden a 72.7% en el 2019 y a 81.6% en el 2007. Podemos decir entonces que en el sector informal un “empleo equivalente” medido por las Cuentas Nacionales corresponde aproximadamente a 1.53 trabajadores informales medidos por la metodología de la ENAHO.

Adicionalmente en la Tabla 1 observamos que la informalidad está concentrada en el sector agropecuario. Más de tres millones de empleos equivalentes informales se encuentran en el sector agropecuario y equivalen al 37.6% de todos los informales. El segundo sector económico con mayor informalidad es el sector comercio con un millón novecientos mil empleos equivalentes o el 22.9% del total de informales.

Hay otros sectores como el de transportes, restaurantes y construcción que les siguen en importancia. Por lo tanto para reducir la informalidad es fundamental solucionar el problema de la informalidad en el sector agropecuario. Otro punto por resaltar es que los sectores con mayor informalidad corresponden a los sectores con menor productividad como es el caso del sector agropecuario.

¿Qué implica reducir la informalidad laboral en 20 puntos en 5 años? Reducirla de 72.7% a 52.7% utilizando la metodología de la ENAHO equivale a reducir la informalidad de 47.8% a 38.8% en la métrica de las Cuentas Nacionales. Esta reducción equivale en empleos equivalentes a la creación de dos millones trescientos mil puestos de trabajo formales y productivos adicionales a los que la economía normalmente genera a tasas de crecimiento de 4% anual. Es decir 460,000 empleos formales adicionales por año.

¿Es posible crear dos millones trescientos mil puestos de trabajo formales productivos adicionales en 5 años? Sí es posible. Siempre que estos puestos de trabajo adicionales aumenten la productividad laboral del sector donde se originen y no signifiquen gasto corriente adicional por parte del sector público. Las grandes inversiones mineras por parte del sector privado o el aumento de la inversión pública ciertamente ayudan pero no van a generar dos millones trescientos mil puestos de trabajo formales en 5 años. Van a ayudar a hacer crecer la economía, a tener más exportaciones y a recibir más impuestos y generar empleos en forma indirecta, pero no van a generar la formalización de la fuerza laboral en forma significativa en el corto plazo.

¿Cuál es la solución entonces? La solución está en aumentar la productividad del trabajador informal para que se formalice. En el caso del sector agropecuario, donde está concentrada la informalidad, la solución consiste en crear un Fondo tipo MiVivienda, que le podemos llamar MiChacra, que daría préstamos a asociaciones de campesinos que se organizarían con apoyo del gobierno para recibir apoyo legal y técnico para sanear patrimonialmente sus propiedades y elaborar un proyecto y así poder calificar a un crédito a ser otorgado por las entidades financieras para la construcción de obras que eleven su productividad como pequeños reservorios, pequeñas hidroeléctricas, canales o tuberías de regadío, riego tecnificado, semillas certificadas, apoyo técnico de extensión agropecuaria, mejora de reproductores de ganado, cobertizos, acceso a carreteras y telecomunicaciones de la red dorsal y/o satelital y mejora de acceso a los mercados.

Estas actividades serían complementadas con proyectos de reforestación que permitirán combatir la erosión y fomentar el sembrío y cosecha de agua. Este tipo de proyectos se pueden plantear como complementación de los proyectos mineros de la zona para asegurar el menor impacto ambiental y generar un ingreso adicional a sus pobladores. Un seguro agrario sería parte del programa Fondo Mi Chacra para permitir cubrir las malas cosechas y/o desastres naturales. La asociatividad de los beneficiarios de los proyectos de Mi Chacra contribuirá a implantar un seguro agropecuario más eficiente. Fondos similares se podrían crear en sectores con alta informalidad. Una Comisión para la Formalización podría tener a cargo esta tarea.

¿Cómo se generarán los puestos de trabajo productivos y formales? La clave está en la creación en cada distrito del país Asociaciones Pro Chacra o similares que agruparían a los beneficiarios de cada proyecto. Si se le asigna al Fondo Mi Chacra 20,000 millones de soles estimamos que a un promedio de un millón de soles por proyecto se podrían concretar 20,000 proyectos en un lapso de 48 meses.

La razón de la creación de las asociaciones es que permitirían mayor rapidez en la evaluación crediticia de los beneficiarios y garantizaría que los beneficiarios participen en la construcción de los proyectos como trabajadores formales. Es decir los beneficiarios del proyecto no solo recibirían las obras del proyecto sino un trabajo digno, formal y sobre todo aumentarían su productividad significativamente. Experiencias como Pronamach, Sierra Productiva, han probado que la productividad de los agricultores puede aumentar hasta 10 veces.

¿Cómo acelerar la conformación de las asociaciones Pro Chacra? Aquí está el gran reto. Se necesita la participación masiva de funcionarios de los ministerios de Agricultura, Vivienda, Ambiente, Registros Públicos y Defensa Civil que contarían con la ayuda de estudiantes universitarios de las facultades de agronomía, arquitectura e ingeniería civil de todo el pais, así como iglesias y ONG para llegar a cada uno de los distritos del país para posibilitar la creación en el menor tiempo posible de estas asociaciones. Estas recibirían apoyo del gobierno para sanear la parte patrimonial y acelerar su calificación crediticia por parte de las entidades financieras. Estimamos que se pueden lograr la creación 1,500 asociaciones por mes (una por cada distrito del país) o 18,000 por año.

¿Cuántos puestos de trabajo productivo y formales se pueden lograr con este esquema? Estimamos que en el plazo de 4 años se pueden generar en forma directa dos millones de puestos de trabajo (un promedio de 30 personas por proyecto). Niveles similares de empleo formal se podrían obtener en otros sectores con elevada informalidad. Estos dos millones de compatriotas lograrían aumentar su productividad en promedio entre 4 y cinco veces logrando un incremento significativo de sus ingresos que generaría una reactivación de toda la economía propiciando la generación de nuevos puestos de trabajo indirecto en todos los sectores de la economía. La creación directa de los dos millones de trabajo productivo y formal beneficiaria a un número similar de familias en las zonas más pobres del país, es decir estaríamos hablando de 8 a 9 millones de peruanos beneficiados directa e indirectamente. (El contenido de esta columna se puede consultar en http://www.prediceperu.com/).