Secuelas post covid-19

Secuelas post covid-19

Por Álvaro Díaz 

“Los ojos no pueden cerrarse. Cerrarlos no soluciona nada. Por más que los cierres, no desaparecerá el problema. Al contrario, cuando vuelvas a abrirlos, las cosas habrán empeorado aún más” (Haruki Murakami).

Que la pandemia está en sus estertores para pasar a considerarla una endemia, como son las gripes conocidas, es lo que parece y deseamos sea así, dando término a esta situación que ha causado tantas muertes y dolor en el mundo entero.

Pero lo que no se está contando y, por tanto, no previniendo acciones ni políticas, es respecto de lo que está dejando para mediano y largo plazo la covid-19. Si bien parece que una gran parte de personas se recupera y no tendrán secuelas, otro grupo importante sí las tendrá. En tal sentido, es necesario estar informados y frente a ello exigir estudios, planes y acciones concretas.

La Mayo Clinic (prestigiosa cadena de clínicas de Estados Unidos) coincide con el CDC de España, en señalar tanto que hay secuelas o síntomas que pueden perdurar varios meses o problemas de largo plazo a la salud de quienes fueron contagiados.

Nos señalan que la covid-19 puede haber dejado su huella en órganos como el corazón, pulmones, riñones o cerebro. Un estudio médico, citado por Mayo Clinic, precisa que “…los efectos persistentes para la salud pueden incluir problemas respiratorios a largo plazo, complicaciones cardíacas, deterioro renal crónico, accidente cerebrovascular, entre otros…”.

El diario El Comercio informó que un estudio realizado por científicos alemanes, publicado en la revista Diabetology, sostiene que las personas que se contagiaron y superaron la covid-19 tienen un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.

Asimismo, la CNN (7 de marzo 2022 – Nadia Kounang) dio a conocer un estudio publicado en la revista Nature (sustentado por la profesora asociada a neurociencias en la universidad de Oxford, Gwenaelle Douaud), indicando que los cerebros que padecieron covid-19 presentaban mayor pérdida de materia gris y anomalías en el tejido cerebral, comparado con los que no padecieron tal enfermedad. Aún no se sabe si estos cambios se mantendrán en el tiempo, pero a los meses post enfermedad han sido manifiestos.

El esfuerzo del sector salud público y privado debería tener presente estas alarmas y actuar proactiva y preventivamente en eliminar, disminuir o atender esta situación, que podría seguir impactando en la salud, tranquilidad, seguridad y economía familiar, la producción y la productividad de las empresas.

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