Señora Keiko, cómo le va, quisiera compartirle mi punto de vista con relación a su candidatura, la cual expresamente dijo hace unos años que no pasaría y ahora termina siendo la única alternativa no suicida.
Desde que somos pequeños, tenemos muchas vivencias que nos generan conflictos internos; nos entregan objetos a los que llamamos juguetes (acompañado de expresiones de alegría), y cuando estamos empezando a disfrutar el uso de ellos nos dicen “vamos a guardarlo… hora de dormir…”, o diferentes frases que terminan siendo contrarias a las iniciales. Ahora, ni qué decir de la sensación con la que crecemos con relación a la comida, sobre todo en un país como el nuestro con tanta sazón, crecemos con un enfrentamiento entre disfrutar lo que comemos y arrepentirnos porque “no debemos”, son literalmente sensaciones opuestas, si no me creen, piensen en nuestro afamado pollo a la brasa, a muchos les genera dos sensaciones : “qué rico” (por el sabor, pensamiento positivo) y “qué daño” (por la grasa, pensamiento negativo). Esto se puede trasladar a varios espacios, donde al final la valoración de una acción nos termina generando dos sensaciones opuestas… Bueno, señora Keiko, aquí radica el mayor estigma al que usted hoy se enfrenta.
Hoy, un grupo muy considerable de peruanos nos enfrentamos a otra situación con sensaciones opuestas, el votar por usted habiendo dicho FUJIMORI NUNCA MÁS. Le cuento, señora Keiko, que hace poco en un almuerzo, una persona a quien quiero y respeto mucho me compartió una frase que tal vez le pueda servir; hablando sobre qué es la empatía, me dijo: “si bien la empatía es ponerse en los zapatos del otro, para hacerlo, debemos quitarnos primero nuestros zapatos”. Es una frase tan simple, creo que se explica por qué nos cuesta tanto ser empáticos, señora, pero creo que allí radica la clave para que usted pueda ayudar a que quienes votemos por usted no lo hagamos con la sensación de “qué me queda”, y quienes aún no deciden por usted, finalmente lo hagan. Señora Keiko, debe entender que para muchos, el gobierno de su padre fue ese pollo a la brasa del que le hablé, donde la sensación positiva está dada por el desarrollo económico que se tuvo y la sensación negativa, por los groseros actos de corrupción, abusos de derechos humanos y demás infamias que veinte años después siguen siendo motivo de discusiones en más de un hogar peruano. Señora Keiko, debe entender también que usted SÍ HA TENIDO PODER los últimos cinco años y lamentablemente hoy estamos en esta situación por el pésimo uso que hizo de él, por favor, entiéndalo y asuma su error, no vuelva a decir “no he sido presidente” , quítese los zapatos antes de ponerse en los nuestros para que realmente sea empática; partiendo así, podrá encontrar la manera de llegar mejor a quienes la escuchamos.
Yo votaré por usted, señora, las pocas semanas que le quedan, por favor, tenga en cuenta lo que le digo antes de pararse delante de una cámara, y si llega a ser presidenta, NO NOS DECEPCIONE, que en cinco años al ir a votar no sea entre COMUNISMO Y DEMOCRACIA, sino entre modelos que más nos puedan gustar pero sin sentir que puedo perder todo si no sale mi candidato… MUCHOS ÉXITOS.

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