Soy un hombre de derecha pero si el nivel mental de la izquierda es de quinta, el de la derecha en el Perú es de cuarta categoría. Ahora ser de derecha es sinónimo de comando antivacuna. Una caterva de personajes alucinantes proclama a los cuatro vientos que es mejor automedicarse con cualquier pócima a vacunarse, cuando desde el siglo XVIII está demostrado por la ciencia el principio de la vacuna. La vacuna conta la viruela (petit vérole) y la de la rabia, de Pasteur, no necesitaron años o décadas para ser testeadas como “argumentan” aquellos que lanzan cualquier pachotada para no ser vacunados y, lo que es peor, infundir miedo en la población para que no se vacune.

Lo más excéntrico es la cadencia ideológica que le ponen estos sujetos a sus aseveraciones metiendo a la libertad en juego. La libertad es un principio sagrado, es cierto, que no tiene por qué ser mancillado por gente que tiene un cerebro binario comunismo-anticomunismo, ¡y que asimila la vacuna al comunismo! Otros dicen que la vacuna cuesta muy cara y que no es efectiva más que en un porcentaje refiriéndose a la china, pero es lo único que hay en el mercado porque el inepto y criminal Martín Vizcarra no compró ninguna de las vacunas occidentales (PRIVADAS) que tienen una efectividad de entre 95% y 70%. La vacuna china tiene una efectividad de 60%, según sus fabricantes.

Cuando empezó hace un año la carrera por la vacuna a nivel mundial, la comunidad científica afirmó que una vacuna con 50% de efectividad ya sería un gran logro, dada las circunstancias apremiantes de emergencia para su obtención. Lo cierto es que quien se vacune en el Perú con la única vacuna que estaría en camino desde China tendrá 60% de protección y habrá de guardar las medidas de precaución adecuadas para prevenir el otro 40%, hasta que en un par de años lleguen vacunas más efectivas. Eso es mejor que nada como también lo es a la automedicación con menjunjes para animales y otras perlas esotéricas. La gota que derrama el vaso no solo son las teorías de la conspiración que ven en la vacuna un símbolo del poder de dominación global liderada por ¡Soros! (bueno es culantro pero no tanto), sino que, ante una absurda nueva cuarentena decretada por el inútil gobierno morado de Francisco Sagasti, y que solo afectará a la actividad económica formal que cumple con todos los protocolos sanitarios correspondientes, los antivacuna incluidos pretenden hacer este sábado una manifestación en la Plaza San Martín para protestar contra la intervención de las libertades públicas decretada por el gobierno caviar-socialista-morado de Sagasti. O sea, más contagios y más muertos (ellos para comenzar). ¿No criticaban las marchas de los desadaptados caviares de noviembre (más navidad y año nuevo) que nos han llevado a esta segunda ola? ¿Va la derecha a hacer lo mismo para el rédito político de algún otro candidato irresponsable como lo fue en ese momento el morado Julio Guzmán? Sentencio: no hay otro remedio para el coronavirus y para no morir asfixiado que la vacuna. El que no quiera morir deberá vacunarse, mientras al que no le importe asfixiarse podrá seguir automedicándose con cualquier placebo con la fe del idiota en una ideología o teoría estrafalaria y morir en el intento.