Las elecciones no serán limpias y la consolidación del caos ocurrirá muy pronto con un Vizcarra incrustado en la presidencia. En cualquier democracia respetuosa del Estado de Derecho, un investigado por la Fiscalía con la suma de denuncias, cargos y hechos de corrupción que se le imputan a Vizcarra, ya habría sido removido de la jefatura del Estado para evitarle más daños al país. La coyuntura es de vértigo. Y todo lo que siga derivándose de un régimen conducido por un individuo desacreditado para ejercer el cargo de presidente de la República, agravará la situación social, económica, política y sanitaria que, con características tan alarmantes, vienen soportando los peruanos. No es democrático, ético ni políticamente correcto mantener como primera autoridad de la nación a un mentiroso serial, sospechoso además de sucesivos, muy graves episodios de corrupción ocurridos en el ejercicio de los cargos públicos que ha desempeñado. El Perú, además, no merece seguir mostrándose ante el mundo como un país gobernado por una cadena de mandatarios mafiosos, adictos a la corrupción e impunes al castigo gracias al manto protector de una camorra que continúa incrustada en un poder fáctico que, sin autorización del Respetable, maneja el Estado a su absoluta discreción. Hay por ahí un militar retirado que funge de primer ministro y pretende que la ciudadanía soporte sus sandeces. Como si estuviera en algún cuartel, a cada momento espeta “El pueblo está cansado de intentos de vacancia.” ¿Quién es él para hablar en nombre del “pueblo”? ¿Qué sabrá ese individuo de lo que siente “el pueblo” al escuchar y observar al inquilino de palacio trapicheando con su círculo íntimo para alterar agendas, mover importantes evidencias, eliminar decenas de miles de correos electrónicos, coordinar versiones? ¡Vale decir, atentar contra la Justicia para conseguir protegerse! ¿Acaso “el pueblo” no siente indignación, repulsión e ira, porque el poderoso sí hace y deshace mientras que por lo mismo el ciudadano de a pie acabará en alguna cárcel? ¿O cree el ministro que “el pueblo está cansado” de que exijan vacar a Vizcarra por embolsicarse sobornos y mentir mañana, tarde y noche? ¿O piensa el ministro que “el pueblo” está de acuerdo con que la fiscal de la Nación adopte medidas que favorecen a Vizcarra, cambiando fiscales para así enervar cualquier futuro proceso judicial en su contra? ¡Más sindéresis, primer ministro! La población está indignada, oiga usted. Si no, lea las encuestas certeras –no las que compra su gobierno-, y aterrice en el mundo real antes de opinar sandeces, pretendiendo sostener a un régimen que ha fracasado en todo. ¡Incluso gestionando la pandemia! Somos el país que peor ha manejado este asunto, causante de más de 80,000 muertes hasta hoy. No lo dice este escriba. Lo repite la prensa internacional. Y asimismo repite que tenemos el récord planetario de muertes de Covid por cantidad de habitantes. ¿Creerá este ministro que “el pueblo” no lo sabe y que “está harto” de aquellos clamores de vacancia para Vizcarra, al final del día, el responsable político de este gobierno? ¡Por favor!