Pedro Castillo y Cerrón planificaron muy bien la segunda vuelta. El combo despliegue de personeros + complacencia de las autoridades electorales está a punto de significarles una victoria muy apretada. Dejar fuera del conteo rápido de IPSOS cientos de actas favorables a Fuerza Popular, entre otras maniobras han conseguido en alguna medida darles la percepción de triunfo, que era todo lo que necesitaban teniendo a Salas Arenas del Jurado Nacional de Elecciones y al vizcarrismo en pleno como operadores políticos. Contribuye, hay que decirlo, unos observadores de la OEA bastante disipados.
Sin embargo, el proyecto bolivariano en Perú empezaría débil, ya que el sentido común de la calle levanta la ceja sobre la limpieza de su triunfo. No fue así con Evo Morales ni con Chávez a su llegada; victorias no controvertidas. Hay una legitimidad de origen que, mínimamente, saldrá magullada en el caso del falso profesor campesino. La sociedad civil democrática está activada – gracias a numerosos colectivos autoconvocados- y se mantendrá vigilante para evitar la venezolanización del Perú. Más aún si la Presidencia se la deberán en buena medida al JNE y a su manejo tan sinuoso de las actas. Si llegas así no la tendrás fácil, Pedro Castillo.
El proceso de la Asamblea Constituyente, la eliminación del TC o de la Defensoría del Pueblo, entre otras medidas complejas, serán más difíciles si el punto de partida es tan controvertido.
El secuencial libreto autoritario conocido en otras latitudes será la guía para anticipar los ardides de la propuesta marxista-leninista de Perú Libre en nuestro país. En otros países despertar a la consciencia de que lo que estaba al frente era un totalitarismo con vocación de permanencia tomó mucho tiempo y por eso sus procesos se asentaron; aquí debemos empezar a ponerle el camino empedrado desde el día 1 a la estrategia bolivariana. Una de las primeras luchas y debate será la conveniencia o no de un proceso constituyente. Los demócratas tendremos que saber plantear reformas necesarias sin caer en la demagogia de su Asamblea Constituyente.
No dejaré pasar la oportunidad para precisar que la razón por la cual estamos en esta situación es en gran parte la mala estrategia empleada por la candidata Fujimori. La misma decidió ser la representante del statu quo, de la perspectiva de que todo en el país marchaba muy bien. La candidata de los Vargas Llosa y no de los más pobres. Ella y sus publicistas/estrategas fueron alérgicos a una auténtica propuesta de cambio, que aborde la agenda social, suspendida por 10 años en el Perú. Peor aún, teniendo 2 meses para preparar su estrategia y despliegue de personeros, dejaron libre la posibilidad de que las huestes de Cerrón impulsen anforazos en el centro y sur de la patria. Es verdad que las autoridades electorales han inclinado la cancha a favor de Castillo, pero por las características de la elección y del rival la señora Fujimori debió llegar al 6 de Junio con 5 puntos arriba. Sin embargo lo que vimos fue en parte una suerte de FREDEMIZACIÓN de la tienda naranja. Ahora esta torpeza la pagaremos todos con una lucha que será encarnizada contra los ultras en control del aparato del Estado si es que los resultados se confirman.

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.