Sigue avanti el golpismo de Vizcarra. Creyendo que lograría rendir al Legislativo hasta convertirlo en apéndice del Ejecutivo, acabó clausurándolo antidemocráticamente para luego convocar a elecciones a efectos de designar un Parlamento a su medida. Como insigne inepto que es, el tiro le salió por la culata. Hoy el país paga las consecuencias con un Legislativo levantisco, que no sólo ignora a Vizcarra sino se dispara por su lado. Lo hace dentro del mecanismo democrático, aprobando normas destructoras del sistema económico que ha permitido al Perú soportar las oprobiosas barrabasadas de Humala, Kuczynski, y Vizcarra; aquel asalto de US$40,000 millones coordinado entre Toledo, Humala, Kuczynski y la corrompedora Odebrecht y sus consorciadas locales; y ahora último solventar US$ 30,000 millones para paliar esta pandemia que nos hará perder un año. Pero como por incapaz fracasó en el intento, ahora Vizcarra pretende sojuzgar al Poder Legislativo sometiéndolo a una hipotética instancia superior -un “Consejo de Estado”, inexistente en nuestra Constitución- que ahora utiliza Vizcarra como su mesita de noche. Hagamos un ejercicio de memoria. En 2004, el reo ausente Toledo tambaleaba en el poder. El Comercio tuvo la petulancia de demandarle que renuncie publicando una nota en portada que, semanas después, vimos el verdadero efecto que buscaba con ella este trust mediático. Toledo entregaba canal 4 en fuente de plata a ese medio periodístico. A partir de entonces, Toledo volvió a ser esa “figura” que alababa El Comercio desde que la usó para derrocar a Fujimori apelando a turbias manipulaciones secretas que abarcaron inclusive a George Soros, aquel titiritero de países envilecidos como el nuestro. En ese momento, Ántero Flores-Aráoz presidía el Congreso. Y como tabla de salvación, le propuso a Toledo conformar un Consejo de Estado. Desde ahí, sin norma constitucional que lo ampare ni ley congresal que lo rija, este club de altas autoridades se ha reunido en palacio diecinueve veces. ¡Cinco con Vizcarra, entre marzo y julio este año! La postrera, para echarle un estate quieto al Congreso por el tema inmunidad. Derecho que Vizcarra presiona para que no ampare a los legisladores sino únicamente a él, como parte de su estrategia para desarmar el sistema democrático establecido sobre la base del contrapeso constitucional entre tres poderes del Estado. Vizcarra también ha vuelto a su campaña de demolición al Poder Legislativo, proyectándolo temerariamente como innecesario, peligroso y onerosísimo, ¡cuando el Congreso cuesta la quinta parte de lo que gasta Vizcarra en publicidad y asesorías! Vale decir, lo que busca Vizcarra es consolidar la autocracia que instituyera tras su golpe de Estado del 30 de septiembre de 2019. Ya tiene dominado al Poder Judicial con la historieta de los “cuellos blancos” fabricada por los progre-marxistas. Asimismo, para silenciar a la oposición mantiene a la Fiscalía y la policía política llamada Diviac. Aparte del control absoluto de aquella llamada “gran” prensa” -comprada bajo el rubro “publicidad estatal” con su dinero, amable lector- encargada de desinformar al país. Vizcarra es un taimado dictador que, resguardado por el socialismo corrompido, está consolidando enorme poder.