Sigue la mecedora y el adormecimiento

Sigue la mecedora y el adormecimiento

Es ya tan común ver al presidente Castillo como un personaje sin ambiciones de liderazgo y dejando que funcione el dejar hacer y dejar pasar, que comienza a calar en la población la idea de que se trata de un inofensivo personaje, incapaz de alterar el tablero político peruano porque su buena fe es afectada por los radicales que lo rodean, en su partido y en su Gabinete Ministerial.

Esta maniobra del “muertito” le está dando enormes beneficios al Gobierno cuando los peruanos comienzan a victimizar al Presidente y, con la esperanza de que reaccione en algún momento y se libere de tanto incompetente que lo rodea, asumen que todo volverá a la normalidad, quedándose sin capacidad de reacción y entrando a otra de resignación con una esperanza que solo es una voluta de humo dentro de un gigantesco incendio que se viene provocando y ampliando con este juego de poder en el que el Presidente sería el bueno y los ministros radicales y los extremistas de su partido, los malos.

Ya no importa que el primer ministro Bellido hable de renegociar contratos bajo amenaza de nacionalizaciones generando tan grande inestabilidad que se refleja en el aumento del precio del dólar, el incremento del costo de la canasta familiar básica porque suben los combustibles y los servicios públicos, entre otros.

Tampoco genera reacciones de protesta con la energía que el problema exige, el caos y desgobierno existente y tampoco el hecho objetivo de ver y sentir a nuestra economía irse por el tubo del empobrecimiento y la miseria futura que se nos viene bajo un autoritarismo que comienza a experimentar reacciones con anuncios de control de contenidos en los medios de comunicación comenzando por el Canal del Estado.

Entendemos que las reacciones sociales se han relajado por una evidente falta de liderazgo político en la defensa de la democracia que respeta libertades, institucionalidad y derechos fundamentales; pero, también, por la irresponsable actitud de las agrupaciones políticas que se dicen democráticas y defensoras de nuestro sistema de gobierno, que, en vez de unirse, confrontan entre sí con intereses particulares deleznables en tiempos como el presente, cuya fragmentación termina dividiendo a los peruanos que apuestan por el actual sistema, facilitándole al Gobierno el camino hacia el chavismo y el comunismo irracional porque con empobrecimiento y miedo cualquier población queda sometida en el más corto plazo.

Tal vez una ruptura entre castristas y maoístas demore el desenlace, pero eso podría suceder únicamente si ven que el camino sigue siendo tan fácil de transitar para imponernos su ideología y metodología.

Recordemos que, para quien no cree en la democracia, los ejes para legitimar un golpe son el debilitamiento militar, el cierre del Congreso y la toma del sistema de justicia.

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