La Constitución, artículo 118°, inciso 7), obliga al presidente de la República a dirigir mensajes anuales ante el Congreso. Expresamente señala que dichos mensajes deben contener la exposición detallada de la situación de la República y las mejoras y reformas que el Presidente juzgue necesarias y convenientes para su consideración por el Congreso.

Sin embargo, en su mensaje del 28 de julio último, el presidente M. Vizcarra nada dijo sobre cuántas vidas de peruanos se han perdido en estos meses de pandemia, cuántos empleos o emprendimientos han desaparecido durante la cuarentena ni cuántos miles de millones de soles de nuestras reservas han gastado ni cuánto nos queda de ellas.

Ayer se presentó al Congreso, el otrora PCM humalista y hoy PCM vizcarrista P. Cateriano, para cumplir también con el artículo 130° de la Constitución y exponer la política general del gobierno y solicitar el voto de confianza para el gabinete que preside.

Siguiendo el mismo libreto de 28 de julio, tampoco hizo precisión sobre aspectos cruciales.

Más bien reforzó la incertidumbre al afirmar que ya se habían recuperado 2 de los casi 3 millones de empleos perdidos desde marzo; al calificar como “pequeño rebrote”, que de un día a otro, se hayan duplicado los contagios; y también admitir que según el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef) son 46,274 los fallecidos durante la pandemia, mientras que el registro oficial Covid reporta solo 19,021.

En resumen, ambos voceros principales del Gobierno se han limitado a presentar un listado de ofrecimientos imposibles o inconvenientes de cumplir dadas las condiciones concretas que vive el país, la grave crisis no solo sanitaria, sino social y económica por la que atraviesa y, sobre todo, por la falta de capacidad y empatía de los encargados de la ejecución de las políticas públicas.

Incluso ese listado más que anual (de serlo tendría como escenario un año electoral) parece un plan quinquenal y hasta de mediano plazo. Peor aún, parece el borrador de ofertas electorales para el candidato oficialista en las próximas elecciones.

Se anuncia duplicar camas UCI; construir nuevos hospitales regionales (¿algunos de los 80 que Vizcarra anunció el 2019 sin concretar ni uno solo?); pagar un adicional bono universal para 2.5 millones de nuevos hogares, sin hacer mínima referencia a la grave deficiencia en los datos de focalización de la pobreza.

El colmo de Cateriano, anunciar que “la educación remota llegó para quedarse” sin hacerse cargo de la fracasada, y posiblemente corrupta, compra de 1 millón de tablets.

¡No estamos para espejitos ni abalorios!