¡Sin calle no hay vacancia!

¡Sin calle no hay vacancia!

Encuentro cierto paralelismo entre lo ocurrido en la elección presidencial chilena con la peruana; claro, con las diferencias propias de su realidad social, política y económica. En ambos casos, pasaron a la segunda vuelta electoral presidencial representantes de los extremos políticos, ganando los de la izquierda radical.

Castillo, a mediados de 2017, liderando las protestas magisteriales, tomó puentes y carreteras, incendió cercos perimetrales de varios aeropuertos. Gabriel Boric, a finales de 2019 lideró las violentas protestas estudiantiles, sumiendo a Santiago de Chile en incendios y destrucción. Ambos pasaron a segunda vuelta en base a discursos radicales, y no casualmente, estratégicamente, para la segunda vuelta, viraron hacia el centro. Es decir, como diría nuestro gran filósofo norteño… “no es plagio, es copia.”

Perú, desde hace décadas, ya transita por la infructuosa (sino desastrosa) experiencia de la descentralización y regionalización, que su mayor virtud fue la de generar un nivel de gobierno más, regionalizando sus departamentos, creando feudos regionales en los que la incapacidad y corrupción, con vestimenta socialista, reina, reciclándose impune cada cuatro años.

Los chilenos tienen fe que el nuevo camino de la descentralización y regionalización por el cual ahora transitan traerá bienestar; ilusos confían en que sus gobernadores, por ser conocedores de sus problemáticas, generarán desarrollo cambiando el paradigma centralista. Al parecer, a los hermanastros chilenos no les ha servido la experiencia peruana que, iniciada en la década de los años 2000, sólo ha atraído a corruptos e incapaces, y ha generado pobreza en todas las regiones del país.

En Chile, siendo el voto voluntario, de los más de 14 millones de ciudadanos habilitados para sufragar, sólo lo hicieron poco más de dos millones y medio. En el Perú, siendo el voto obligatorio, el ausentismo, sobre todo de la población joven, superó el 23%. Entonces, a la luz de las evidencias, tanto para los peruanos como para los chilenos, que grandes volúmenes de ciudadanos no fueran a votar, resultó siendo un factor determinante para el triunfo de la izquierda.

En nuestra región las lecciones no se aprenden ni se aprehenden. Para peruanos y chilenos no ha sido suficiente ver lo que ocurrió en Cuba, ni con lo que está ocurriendo en Venezuela.

Si algo puedo decir sobre los eventos que se han dado en los últimos años en los países de nuestra región es que, si bien LA CONVULSIÓN POLÍTICA, exacerbada por los medios de comunicación, los partidos políticos y diversos actores empresariales involucrados, es un elemento concomitante para desestabilizar y hacer caer regímenes presidenciales; pero, en ninguna de éstas, LAS MANIFESTACIONES SOCIALES han estado ausentes; todo lo contrario, han sido el catalizador y detonante poderoso.

Entonces, Quijotes, si queremos recuperar nuestro país de las garras y fauces del comunismo incapaz y corrupto, es imperativo salir a protestar ante la avalancha de actos de corrupción e incapacidad de Pedro Castillo y su gavilla de comunistas prosenderistas y filonarcotraficantes.

Por eso peruanos, desde ya les digo que…. ¡SIN CALLE NO HABRÁ VACANCIA!

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