24 partidos están inscritos y aptos para la elección de 2021. Además, el Partido Frente de la Esperanza 2021, de Fernando Olivera, ante el ROP, pudo subsanar las observaciones al expediente de inscripción, lo que otros cinco partidos aún no logran.

El 12 de octubre venció el plazo para ingresar solicitudes de conformación de alianzas electorales, conociéndose que lo hicieron Alianza Para el Progreso y el Partido Popular Cristiano, bajo la denominación “Alianza para el Progreso del Perú”; trámite que deberá ser resuelto, a más tardar, el 29 de octubre. Mientras tanto, Renzo Reggiardo, secretario general de Perú Patria Segura, pretendería que el JNE otorgue mayor plazo; lo que difícilmente ocurrirá, siendo éste el preludio de su extinción y el del más 2/3 de otros partidos.

A la fecha, considero que, a nivel nacional, organizacionalmente los partidos más sólidos son Fuerza Popular, APRA, APP, y en menor medida el Partido Morado, que logró una “espectrura” de consolidación en su proceso de inscripción, pero que no supo aprovechar el congreso para brillar ni crecer. Frepap transcurre por un proceso inherentemente ralentizado, pero sólido, de tal manera que toma sentido el refrán “Chi va piano, va lontano”.

Señores, los pescaditos están consolidándose, no sé si brillando, pero sí aprovechando su representación congresal.
El resto de partidos, con pasado glorioso o tenebroso, sea nuevos o tradicionales, con o sin representación congresal, no tienen, no han construido o han perdido tamaño de organización. Seamos claros, sin estructura organizacional será casi imposible ganar la presidencia y obtener representación congresal importante; claro, a menos que surja el nuevo tsunami o el mítico outsider que arrase y arrastre a muchos de sus candidatos al Congreso.

Quijotes, es cierto que la nueva normalidad plantea un escenario político electoral atípico, donde no habrá pasacalles, mítines, polladas, conciertos chicha cumbia reguetoneros, ni regalitos y demás taras que convirtieron las elecciones en una especie de manifestación vernacular tradicional autóctono andino, en una fiesta patronal, en la que los candidatos, simbólicamente, representan al alferado, al padrino, al mayordomo, quien siempre será el que tenga harta plata para regalar… ¡plata como cancha!

La pandemia, sin querer queriendo, está encauzando la ruta, el proceso, la actuación de los políticos y la campaña electoral. Ahora, todos deberán utilizar las redes sociales, los medios de comunicación masivos, resurgirán los letreros y la publicidad área, resurgirán redimensionadas las pintas en paredes y cerros en todo rincón del país. Veremos inspirados afiches y gigantografías engalanando, decorando nuestras carreteras, avenidas, jirones y calles de nuestras coloridas ciudades, con bellos rostros y sinceras sonrisas, que permanecerán por largo tiempo, como pinturas rupestres, cual expresiones culturales.

Quijotes, todo esto ocurrirá. Las cosas están cambiando, no al ritmo que anhelamos, pero, qué duda cabe, se están dando. Lo que no cambiará es que todos los partidos que logren llegar al Congreso y, sobre todo, el que gane la presidencia de la República, deberá tener –ya es tarde para construir- una sólida estructura organizacional. Así, parafraseando a mi gran profesor de la PUCP, Erick Pozo Buleje, en Parentesco, carrera de antropología: ¡la espectrura no es suficiente, se requiere estructura!

¡RENOVACIÓN POLÍTICA YA!