Sobre las elecciones patichuecas

Sobre las elecciones patichuecas

A solo veinte días de las elecciones para el caprichoso Parlamento de apenas año y medio impuesto por la dictadura hay puntos clave que requieren precisarse:
Primero, estas elecciones no tienen sustento jurídico sino fáctico: el golpe de Estado de septiembre de 2019.

Segundo, carecen de legitimidad. Recién este jueves el TC decidirá si la “disolución” del Congreso fue constitucional o no y solo después del fallo podría haberse convocado a comicios.

Tercero, en la justa participan fuerzas improvisadas, con partidos mayoritariamente solo de papel, sin financiamiento claro, con listas de candidatos imposibles de ser escrutados en tan poco tiempo.

Cuarto, la desinformación ciudadana sobre las elecciones es casi de 100%.

Quinto, el JNE viene procediendo en muchos casos arbitrariamente y hasta incurriendo en prevaricato. La revisión de casos de personajes emblemáticos excluidos (Eugenio de Medina, Diego Uceda y Fernando Cillóniz, entre otros) revela que los criterios para apartarlos han sido pretextos y no fundamentos sólidos; lo cual permite conjeturar sobre la existencia de una lista de vetados digitada desde la cúpula dictatorial.

Sexto, Vizcarra rompe reiteradamente el principio de no injerencia y neutralidad en el proceso: con impunidad recorre el país haciendo campaña por las posiciones político-ideológicas afines a sus intereses.

Séptimo, con poquísimas excepciones los candidatos no presentan planes de trabajo concretos y coherentes, cayendo muchas veces en el ridículo de ofrecer leyes imposibles de aprobarse en solo dieciocho meses.

Séptimo, se está tolerando el voto electrónico, cuando todos los grupos democráticos debieran unirse y exigir su impedimento. La razón: la inminencia de fraude. Recuérdese que el Reino Unido, Alemania, Finlandia, Holanda, Irlanda, Kazajistán y Noruega lo vetaron por falta de seguridad cibernética. En el 2014, en Francia los periodistas de Metronews demostraron lo fácil que era romper el sistema cuando votaron varias veces con diferentes nombres. Y en el Perú el 2016 se le robó le triunfo electoral a Keiko, entre otras formas, con la asesoría de la chavista Tibisay Lucena, presidente del Consejo Nacional Electoral de Venezuela.

En este contexto y contra el reloj los partidos democráticos realmente opuestos a la dictadura: FP, Apra y Solidaridad Nacional deberían forjar una alianza para impedir el fraude y acordar puntos básicos de coincidencia para que el efímero Parlamento no quede reducido a mero trámite de una Asamblea Constituyente orientada a destruir la democracia liberal en el Perú. ¡El pueblo necesita líderes democráticos, demuestren que lo son!