Un reciente aviso de la Municipalidad de Miraflores nos enteró sobre una propuesta legislativa aprobada en nuestro Parlamento y pendiente de promulgación, la que había pasado desapercibida.

El proyecto de ley al que nos referimos fue presentado y aprobado, con las mejores intenciones de ayudar a las micro y pequeñas empresas (MYPE), para que superen los durísimos efectos económico-financieros que vienen afrontando por la famosa pandemia del Covid-19 y, entendiendo que dicho sector de la economía es por lo general muy dinámico, demanda apreciable mano de obra y satisface muchísimas necesidades en bienes y servicios a la población.

Sin embargo, los efectos que tendría la expedición de la norma no son los que desearían seguramente sus promotores, quienes probablemente han visto un solo lado de la medalla, pero no ambos, además de contener errores formales que ni siquiera advirtieron los asesores de la comisión parlamentaria dictaminadora.

En primer término, el texto aprobado es para las mypes que “…hayan sufrido pérdidas de capital de trabajo y de mercado…” o sea, no es para todas las mypes, por lo que los afectados con los beneficios que se otorgan a estas últimas, tendrían que discernir cuáles de ellas son las que sufrieron las pérdidas a que se refiere el proyecto normativo congresal.

Lo más grave del texto legislativo aprobado, aún no promulgado, es el de la suspensión de los impuestos municipales a las mypes, como reza el título del respectivo artículo. Empero, en el contenido normativo se expresa que “…se suspende el cobro de los tributos municipales”.

Si fuesen solo los impuestos, estaríamos frente a la suspensión del pago del Impuesto Predial y del de Promoción Municipal, entre otros, pero si vamos al texto regulatorio nos encontramos que se trata de todos los tributos. Los tributos, de acuerdo a nuestro Código Tributario, comprenden impuestos, contribuciones y tasas, entre estas últimas los arbitrios, que se pagan como retribución del servicio municipal de recojo de basura, del alumbrado público, del serenazgo y del cuidado de parques y jardines, como ejemplos.

Lo expuesto significaría que, durante el estado de emergencia, hasta tres meses después que sea levantado, las mypes podrán suspender el pago del arbitrio de recojo de los residuos sólidos, de la luz que alumbra las calles y del cuidado que ejercen los serenos. Si esos servicios no los pagan los usuarios, lo lógico será preguntarnos ¿y de dónde sacarán las municipalidades recursos para ello?

Los sueldos de los serenos tendrán que ser pagados, la luz de las calles si no se paga, el distribuidor de electricidad la cortará, y las empresas que dan el servicio de recojo de basura a los municipios se verán precisadas a también suspenderlos, lo que podría originar una gravísima crisis sanitaria.

El Estado ya ha otorgado algunos alivios financieros a las mypes a través del FAE Mype, de Reactiva Perú y del Fondo Crecer. Además, los contribuyentes pueden solicitar directamente postergación o fraccionamiento de sus deudas tributarias.

Como bien dice el aforismo, el infierno está empedrado de buenas intenciones.