A pocos días de las forzadas elecciones parlamentarias solamente hay cuatro partidos que merecen atención por su presentación programática y su vocación democrática. El Apra, Solidaridad Nacional, Fuerza Popular y Contigo.

Los apristas, de larga tradición parlamentaria, cuentan con cuadros bien formados y tienen exitosa experiencia de gobierno. Sus extremos etarios se complementan con la sagacidad de Mauricio Mulder de un lado y el ímpetu de Renzo Ibáñez en el otro extremo, pasando por representantes del interior que tienen una ventaja sustantiva: una ideología sólida.

A su turno Solidaridad Nacional ha dado una gran sorpresa al ceder la dirección a un nuevo líder con visión, doctrina, estrategia y programa: Rafael López Aliaga. Este tiene la claridad de declararse de derecha, sin complejos; una derecha moderna, firme, con fe, que busca el desarrollo social en orden y constitucionalidad. Es en algo equivalente a la de Bolsonaro en Brasil. Además, los solidarios tienen en Rosa Bartra un bastión que ya ha demostrado agallas para enfrentarse a la dictadura.

Fuerza Popular es también digna de apoyo. Superados los traumas más ficticios que reales del pasado, y prescindiendo hasta de Keiko y la persecución política que la agobia, se plantea como una derecha popular dinámica, convocante, con propuestas democráticas que constituyen una plataforma para la lucha contra el globalismo y el neomarxismo bajo la dirección de una mujer que ha sabido capear la inmunda campaña que durante años lanzaron contra ella: Martha Chávez.

Contigo es un partido joven, con vocación democrática, cuadros experimentados y posición clara frente a la dictadura.

Fuera de estos cuatro partidos no queda nada. Acción Popular hoy traiciona vergonzosamente los postulados de Fernando Belaunde, conciliando con los rojos. Los morados son el fraude creado por un mantenido nadinista, subvencionado por Odebrecht y que tiene la osadía de juntar las candidaturas de un ex general del EP con un admirador del MRTA. En el Congreso serán aliados del vizcarrismo.

APP es la chacra de Acuña, y resulta tan despreciable como su ministra Montenegro. Solo tendrá votos por su dinero, no por sus propuestas; además será funcional al vizcarrato.

En cuanto a las izquierdas, en sentido figurado, no solo necesitan jabón sino desinfectante ideológico. Carecen de propuestas democráticas, son eco del Grupo de Puebla y su mayor aspiración es crear en el Perú un caótico escenario como el chileno de estos días. Se merecen el voto marginal, de la escoria marxistoide.