La izquierda –siniestra como su sinónimo- trabaja soterradamente contra el pueblo y a favor del interés de sus dirigencias. El único objetivo de los rojos es capturar el poder y nunca volver a dejarlo. Pero que en el mundo esto es una gran utopía porque nada es eterno en este valle de lágrimas. Aunque la URSS perduró 69 nueve años, y Cuba ya pasó las deis décadas empernada al gobierno. La presuntamente eterna dictadura del comunismo desapareció arrolladoramente el 8 de diciembre 1989, cuando Gorbachov insistía en continuar con un estado socialista aggiornado y siendo aún presidente de la ex URSS fue incapaz de detener a Boris Yeltsin, quien se había propuesto reunificar a los rusos, bielorrusos y ucranianos para suscribir el acta de defunción de la URSS y en su reemplazo crear la no socialista Comunidad de Estados Independientes. Esto no ha ocurrido aún en Cuba, donde la mafia Castro continuará medrando del poder -y de la economía- de esta pauperizada isla, posiblemente que hasta muera el tirano Raúl.

La historia viene a colación porque los progre-marxistas de ahora viven ilusionados con repetir el caos de Venezuela -hasta hoy única sucesora de la pobre Cuba- en el resto de Latinoamérica. Y la presa inminente y más apetitosa que ahora exhibe la izquierda sudaca es Perú. Pero soslaya que Venezuela está más cerca a implosionar antes que consigan comunizar nuestra nación. Ya soportamos un desdichado capítulo de nuestra historia desarmando el intento velasquista de cubanizar el Perú. Igual sucedió con el cuarto de siglo de terrorismo dispuesto a convertirnos en alguna sucursal polpotiana o maoísta. En ambos casos naufragaron. Porque durante el último medio siglo el Perú mantuvo un credo centrista muy arraigado y difícil de romper. Sucesivas elecciones lo corroboran, pese a que el impresentable Chávez y el vil Lula pagaron dos campañas del corrupto Humala. Fracasaron en la primera, incrustándonoslo en la segunda con el dinero robado a sus países: Venezuela y Brasil. ¡Pero seguimos libres y dando batalla!

Para suerte de los demócratas sudamericanos –y desdicha del socialismo sudaca- el comunismo mundial cayó en desgracia. Y el regional está quebrado. Como Venezuela, ¡que importa petróleo!, y Cuba pasa con serios apuros socioeconómicos. De manera que los zurdos criollos no tienen padrinos con bolsillo de payaso como ocurría hasta el anteaño pasado. No obstante, amable lector, siempre habrá algún mecenas inclinado a financiar a resentidos sociales que estén dispuestos a poner la cara de izquierdistas, aunque su corazón lata sólo por el billete que recibirán a cambio de que el Perú sirva de fuente de riqueza para estos “mecenas”. Como ese tal Soros, que tiene metidas las narices en el Perú desde que financiara al cleptómano Toledo. Desde entonces no cesa de untar a nuestros progre falsarios –los caviares- que se ofrecen como hombres de paja para que medre este mal reputado financista mundial. Así que preparémonos para plantar cara, entre otros, ante momias comunistas como Marco Arana o títeres de Nadine Humala y Susana Villarán como Verónika Mendoza y Mariza Glave.