Retrocediendo por el túnel del tiempo, veremos que lo que está ocurriendo en el mundo lo anticipó esta columna diez meses atrás. Leamos parte del comentario de El Mundo al Revés publicado el 16 de marzo 2020.

“China paraliza el mundo. Esta columna comentó hace tres semanas -el 25 de febrero pasado- la información de la agencia noticiosa de la República de China criticando a ‘ciertos individuos y medios de comunicación occidentales de difundir teorías de la conspiración sobre el brote de Covid-19… que no hacen más que crear miedo, rumores y prejuicios que ponen en peligro la colaboración global de la lucha contra el virus’. Como si alertar sobre semejante amenaza -convertida en pandemia y causante en la, en práctica, paralización del mundo- hubiese mitigado semejante atentado contra la humanidad. Hasta ahora están confirmados alrededor de 5,000 fallecimientos y 150 mil contagios comprobados, aunque se proyecta que la cifra verdadera alcanzaría quince millones. Felizmente los grandes países del globo soslayaron aquellas quejas chinas y, mal que bien, han intentado contener la expansión de esta plaga nacida en la ciudad de Wuhan. Pero en ese mismo comentario dábamos a conocer lo que la inmensa mayoría desconoce. Que este drama lo había anticipado en 1989 Dean Koonz, autor de la novela “The Eyes o Darkness”. El libro -¡escrito hace 37 años!- registra que ‘alrededor de 2020 una grave enfermedad, semejante a la neumonía. se propagará alrededor del globo’. Y sostuvo que el origen sería un virus llamado Gorki400 desarrollado por los laboratorios de la RDNA situados en la ciudad Wuhan. ‘Virus que, como informó hace poco el diario 20 Minutos de España, habría sido diseñado como arma biológica por científicos para matar de neumonía a quien se contagie’. Precisemos que, en su edición del año 2008, en el libro de Kuntz, ya aparecía Wuhan 400 como denominación para el mortífero virus que ahora se conoce como Covid-19 (coronavirus descubierto en diciembre 2019) y que, precisamente, se originó en Wuhan, China.”

“Nunca como hoy el planeta había alcanzado el rango de paralización que hoy registra. Continentes aislados: naciones en cuarentena; ciudadanos confinados en sus hogares; oficinas desiertas; fábricas inmovilizadas; aerolíneas sin vuelos; barcos detenidos en puertos fantasmas; mercancías estancadas por doquier deteriorándose sin tener cómo llegar a su destino; amenazas de despidos porque la economía se va atollando, hasta paralizando, pues el flujo de recursos está estancándose; escasez galopante: pánico en las ciudades; y sobre todo, desconcierto general entre los países que lideran el mundo.”

Lo que resulta espeluznante, amable lector, es que el Perú haya comprado a última hora -muy probablemente el país postrero del orbe en adquirirla- la vacuna anti Covid-19 que elabora China, nación donde se originó la pandemia convertida en hecatombe mundial, a la cual el libro de Dean Kuntz ya señalaba como fuente de este virus exterminador, y único país que ha registrado crecimiento económico en el planeta. No hay que ser zahorí para sospechar sobre algo muy truculento.