Dime con quién andas…. Es evidente que este gobierno, que accidentalmente preside Martín Vizcarra, está rodeado de mediocres. Menesterosos que sobreviven solamente porque el Estado peruano está lleno de gente insignificante. Personajes a quienes la ciudadanía les paga puntualmente un sueldo fabuloso por sus incapacidades. Porque, por su medianía, no podrían conseguirlo laborando en la actividad privada. Burócratas sin preparación suficiente para servir al país dentro de un cargo estatal. Con mayor razón si se prestan a trabajar en un gobierno que conduce el destino de 32 millones de ciudadanos. Y más grave todavía, si aceptan integrar un gabinete ministerial donde se adoptan acuerdos de capital importancia para el destino del país. De ínfima calaña es la mojarrilla que integra esta gestión. Desde el mendaz, taimado, conspirador Vizcarra, pasando por ministros, secretarias, asistentes, amanuenses, etc. que anidan en aquel palacio presidencial.

¿Pero acaso no es esta la principal razón por la que el Perú está como está? Deprimido, corrompido, empobrecido, enfermo, encanallado, polarizado, pleno de desesperación, ansias, miedos. Aunque estamos convencidos que el pueblo -no la elite y/o el establishment- ya decidió acabar con la mafia que inauguró un falso valor apellidado Toledo, la enriqueció un corrupto comandante de nombre Ollanta, la multiplicó el funámbulo Kuczynski, y viene rematándola este presuntuoso ingeniero del engaño apellidado Vizcarra. Sin temor a equivocarnos, el peor presidente de nuestra historia. Más aún, conscientes de la temeridad con que Vizcarra maltrata a espacios de capital trascendencia para la estabilidad jurídica/social/política. ¡Como el Congreso! Karma bajo la cual vive el Perú. No obstante, pese a ello ayer cuatro de siete tribunos del Tribunal Constitucional –responsables de interpretar la Carta– contundentemente rechazaron la presión oficialista que les exigía declararse en sesión permanente para resolver -sin demora- la querella de Vizcarra contra el Congreso y sortear prontamente la vacancia. Durísimo golpe contra Vizcarra, quien venía “cultivando” a ciertos tribunos alentándoles a quedarse, pese a que sus nombramientos están largamente caducos. Esto en pago porque el TC acordó apresuradamente santificar el golpe que clausuró el Congreso y convocó a elecciones legislativas. Aunque acabó pariendo al Frankenstein actual, tan esquivo como Vizcarra.

La cosa es fácil. ¡Vizcarra está descalificado para gobernar! Recordemos. Por natural autodefensa los incapaces se rodean únicamente de gente de su ralea. Como tal, nos gobiernan unos cacasenos que están llevándonos al despeñadero. Aunque aplaudidos solidaria, sospechosamente por el establishment. “En tiempos tan delicados como los actuales, salvemos la estabilidad política. Atravesamos por una terrible crisis sanitaria y económica. No agravemos la situación agregándole una crisis política” es la clásica monserga del establishment, frente a evidencias criminales respaldadas por audios –irrebatibles- que denuncian delitos como encubrimiento, obstaculización a la Justicia, banda criminal, entre otros. Quizá esta iniciativa de respaldar a un presidente corrupto responda a alguna táctica ladina para que los tuertos gobiernen en el país de los ciegos. Porque un presidente corrompido por apelar a estos vicios sólo podrá agudizar los problemas. Lamentablemente, todo indica que el establishment quisiera que esto suceda. ¿Tan desquiciada está ahora nuestra sociedad?