Pasar por esta epidemia mundial sin investigar sus causas, estando en cuarentena durante 100 días, no tiene justificación si se es parte de la porción privilegiada de la población que tiene acceso a internet y se puede enterar de lo que realmente pasa detrás de las noticias pagadas por los gobiernos serviles a la dictadura mundial.
Investigar la realidad puede ser tan importante ahora como la vida o la muerte, porque estamos en medio de una guerra mundial, donde asesinarnos es la solución a los problemas del planeta, para un pequeño grupo de poder económico que tienen tanto dinero que ha controlado organismos internacionales, bancos mundiales y gobiernos, y es el responsable de la fabricación de virus letales con este fin.
Eso vemos demostrado en la posición asumida por la OMS frente a la pandemia de coronavirus, que más que dirigirse a salvar vidas ha hecho con sus “protocolos” exactamente lo contrario.
El Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), declaró recientemente que ya vendría un nuevo virus: MELIOIDIOSIS, que era mucho más letal que el anterior, como si este virus le hubiera avisado que vendría a generar una pandemia más exitosa; nos quedamos perplejos, al ver que han perdido no sólo la cordura moral sino la intelectual, pues para cualquier abogado penalista no escapa la identificación de “la prueba” y que esto de las “pandemias avisadas” es un concierto delictivo genocida en agravio de la humanidad.
Siguiendo el papel de aterrorizar a la humanidad, Tedros Adhadom, director de la Organización Mundial de la Salud, nos ha venido “avisando” que vienen nuevas olas de la pandemia, como si estos virus hubieran tenido la cortesía de notificarle que volverán a atacar al mundo. Y ahora su organización anuncia con entusiasmo que está en acción el G4 AE H1N1, la gripe porcina.
He analizado las declaraciones de los diversos científicos, médicos y virólogos, serios y de más alta calificación y reconocimiento profesional a nivel mundial, y todos coinciden en que es imposible conocer o anticipar que viene un nuevo virus que ocasionará una pandemia u olas de las anteriores, a menos que se esté involucrado en su generación.
La captura inminente de estos personajes junto a sus financistas y colaboradores nacionales y extranjeros acabará con el terrorismo de la salud y de la muerte que abate al mundo.