Los seres humanos pasan por diferentes estados existenciales, uno de ellos es la soledad, que es buena, permite reflexionar, pensar, repensar, tomar decisiones objetivas, no llevadas por las emociones, la persona se reinventa, crea situaciones a favor de las diferentes personas que tienen que tratar por diferentes razones, personales, familiares, laborales, sociales, económicas. La soledad es constructiva a través de los espacios que se organizan las personas. Algo que sugiero y que ayuda muchísimo en el área psicofísica es la relajación y la meditación, el primer estado, conduce al segundo, no necesitas concurrir a un sitio especial, lo importante es la disposición que tenga la persona para hacerlo, buscas un espacio en la casa, puede ser la sala, el dormitorio, el cuarto de escritorio o cualquier ambiente que la persona se sienta en un espacio privado, el atuendo es una ropa ligera sin zapatos, una toalla grande sobre el piso o la alfombra, colocas una música clásica relajante de cualquier instrumento que induzca a relajarte, seguidamente meditas sobre la música que estás escuchando, el mar, un paisaje, la naturaleza por el tiempo que la persona desee, puede ser, quince, treinta, cuarenta y cinco minutos o una hora o más. Eso está en la decisión de la persona, posteriormente te vas a sentir pleno con mucha fuerza espiritual, mente positiva con deseos de hacer bien las cosas; y en esa soledad, tranquila, silenciosa, vas a tomar decisiones asertivas.
Hay que preocuparse, cuando la soledad es patológica, inclinándose a la ansiedad, angustia, desesperación, depresión, que puede terminar en un suicidio; y para estar en ese escenario, no existe edad, raza, sexo, condición social, económica, basta una descompensación de las sustancias bioquímicas que regulan el pensamiento, la percepción, la memoria, los impulsos, aunado a un ambiente social estresante, constituyen estos factores una bomba de tiempo, que es necesario abordarla desde la niñez para prevenir consecuencias irreparables. Como, por ejemplo, niños que se aíslan, poco comunicativos, no participan en las actividades regulares de acuerdo a su edad, en la casa no interactúan con los miembros de la familia, falta de apetito, no concilian el sueño profundo, bajo rendimiento en la escuela, la familia los sobreprotegen, como los perciben nerviosos inseguros los padres los hacen dependientes. Con estas características es una alerta roja, que hay que intervenir inmediatamente porque esos niños están pidiendo a gritos ayuda, pero no saben cómo hacerlo, por eso es muy importante observar y saber comunicarse con los niños, que están en la edad que pueden modificar su conducta y sentirse bien consigo mismos.
Muchas veces los padres no aceptan la realidad de los hijos, no les prestan la debida atención, he escuchado decir a algunos que los hijos son engreídos, que quieren llamar la atención, pero otros por ignorancia no detectan los avisos que dan los hijos y en su interior no le prestan importancia y cuando lo hacen muchas veces es demasiado tarde. Por eso, hay que trabajar preventivamente, ahora no es como antes que los servicios de salud mental eran restringidos, generalmente para pacientes crónicos, en la actualidad existen hospitales psiquiátricos con pabellones especializados en niños, adolescentes y adultos, que orientan que no solamente debe ingresar a tratamiento el niño o los niños, sino también los padres, para entender, comprender, ayudar a los hijos, muchas veces empezando por ellos mismos, quizás la misma soledad o parecida tenían los padres, sin embargo nunca se preocuparon por ellos. Pero ahora los hijos, no se sienten solos porque quieren, existe un problema interior irresuelto que todos estamos comprometidos a poner el hombro, en beneficio del interés superior de los niños, que es el futuro de un país.

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