Sunedu y la sensatez neoinstitucionalista

Sunedu y la sensatez neoinstitucionalista

Por Ada Gallegos

La primera forma moral de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria – Sunedu debería ser la sensatez del neoinstitucionalismo sociológico. Guy Peters, en El nuevo institucionalismo. Teoría institucional en ciencia política, asume que las instituciones son estructuras que entrañan procesos cognitivos y normativos que le otorgan sentido al comportamiento social. Es decir que las instituciones deben estructurar las acciones de los individuos que las conforman en razón de la sensatez entendida como el interés general de la sociedad, y de ninguna manera en el sentido de la insensatez asumida como el interés egoísta de un grupo de poder. En el caso de Sunedu, la virtud de la sensatez reside fundamentalmente en su Consejo Directivo, pues este es su órgano máximo y, como tal, de él dependen las políticas y el aseguramiento de que la institución siga el camino correcto.

El enfoque más adecuado para otorgarle sensatez, y hasta moralidad universitaria, a Sunedu es el neoinstitucionalismo sociológico. En verdad, se trata de reestructurar Sunedu a partir de convertirla en una institución que sea el resultado de un proceso de construcción histórica y social. Que deje de ser una institución hechiza en el sistema universitario, a resultas únicamente de la Ley universitaria 30220, y que se reinvente a partir de prácticas culturales específicas del campo y del habitus universitario. La hipótesis de trabajo de este artículo reside en que la única manera de lograr que la acción individual los miembros del Consejo Directivo de Sunedu esté sujeta verdaderamente al interés general de la universidad es que dichos directivos tengan la representación del campo universitario. Sunedu debe buscar la sensatez institucional en la sociología, incluso en la sociología del conocimiento, y no tanto en las cualidades personales, académicas y hasta espirituales, de sus directivos.

El campo universitario, con sus diversas formas de capital simbólico, funciona en analogía respecto del campo social. Veamos a Sunedu a partir de la lógica del neoinstitucionalismo sociológico: Así como ninguna supuesta “soberanía de las inteligencias” (categoría política de imposible validez empírica) de un pequeño grupo de interés podría ser superior a la soberanía popular, tampoco ninguna supuesta “superioridad académica” (categoría universitaria, también de imposible validez empírica) podría ser superior y ubicarse por encima del campo universitario entendido éste como campo de legítima y permanente lucha por el capital científico-puro y científico-político. Así lo entendemos los profesores universitarios, por nuestra labor de autonomía académica y hasta de interacción social al interior del campo universitario. Así lo entienden también el Congreso de la República y su Comisión de Educación, Juventud y Deporte que han aprobado, por insistencia, el proyecto que reforma la Ley universitaria 30220, que está referida a la conformación de los miembros del Consejo Directivo de Sunedu.

Preguntémonos por la primera forma moral de Sunedu, a partir del método de la elección de los miembros de su Consejo Directivo: ¿Una forma en la cual todos los miembros son nombrados por el Ministerio de Educación y la Presidencia del Consejo de Ministros del gobierno de turno, por un partido político y por un grupo de poder? ¿U otra forma, en la cual los representantes de las universidades públicas son seleccionados por concurso público convocado a nivel nacional por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, como la universidad pública más antigua del Perú y de América; el representante de las universidades privadas es escogido por concurso público convocada a nivel nacional por la Pontificia Universidad Católica del Perú, como la universidad privada más antigua del Perú; el representante de la sociedad civil es nombrado por el Consejo Nacional de Decanos de los Colegios Profesionales del Perú; y los representantes del Poder Ejecutivo son nombrados por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica – Concytec, Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa – Sineace, y el Ministerio de Educación? Por supuesto, el campo universitario conoce que la palabra sensatez proviene del latín sensatus, y que la lógica de su acción colectiva encuentra su enfoque en la sociología, y no en la regulación, pura o impura, de una institución burocrática. La universidad es un campo de hombres y mujeres pensantes y libres. Es así: Sunedu y la sensatez del neoinstitucionalismo sociológico.

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