Por: Roberto Cores

Siendo la 2 del Dos de la tercera serie propone, y tiene, continuidad con el reencuentro reconocimiento y claro recuerdo de marcas sellos y detalles del lamparazo que aparece con los inventos de los vientos tormentas y tormentos.

HALLAZGOS SIN SOBRESALTOS. Pequeños grandes tesoros sobre la huella de la mañana que tiene mañana más larga y dorada que cualquier tarde añorada. Cuerpo de mente presente en el ojo el sabor y el nuevo calor del mismo color que regresa para no ver ni repetir el discurso que no quiero leer.

OASIS DE ONASSIS. En el lejano pasadizo, con la valija de antiguo espejo en Tarija, suelta la mirada que sabe no zozobra ni le falta en la economía de la verde palta movida con la mano, el pie, el peroné y el dedo del tiempo. Salpicando, remojando, ponen quitan marcan agregan premian olvidan. Sortean prestigios bastante flojos y derivan del cauce deterioradas vanidades de ojos trampantojos y cojos.
EL OTRO TÚ. Sin cirujanos, enfermeros, técnicas, masajista ni curandero apareja las riendas de un muy lejano oeste de tallarinadas impresas con tan búscada tipografía, pegoteadas en vanos y paredes de espacios vanos encontrados buscados descubiertos cubiertos recubiertos de lustroso acoso, morisco tinglado donde encuentra lo que provoca que después de un pequeño asomo a lo ofrecido regresa para leer y dice, parece que se equivocaron de texto a la hora del pegao.

EN LA RUTA. Conejo de su chistera, no tiene más mirada y disparada que entregar el reporte ya sabido antes de empezar. La calle es tuya. Corta en número variada en género la cosecha se convierte en historia. Sin afán ni alacrán que arrugue y malogre el repetido can can con el ojo trampantojo, viejo anteojo que responde a otro antojo.
LA SOMBRA NOMBRA. Para que pase lo que pasa con ese severo añejo y el silbido de camanejo trejo tiene trocha abierta, fresqueada con los chasquidos de las nuevas hiracas, oscuras matracas que aburridas sonsonetean el antiguo deletreo con que diezman y primician las nuevas escaramusas de los hijos de la tribu tantas veces arrasada.

La noche sube cansada.