La bajeza moral de Martín Vizcarra ya estaba sobradamente apuntada. Los ignominiosos audios propalados recientemente solo confirman las reiteradas sospechas acerca de su calidad moral y los siniestros personajes de su entorno. En este escenario, ¿a quién puede sorprenderle que seamos el país con el peor manejo de la pandemia y con una crisis económica galopante? Nos gobierna gente corrupta e incompetente, aprovechándose de la debilidad de nuestras instituciones.

La incapacidad moral permanente de Vizcarra resulta casi evidente -ocultamiento de pruebas, tráfico de influencias, obstrucción de las investigaciones, preparación de testigos, dobles registros, coordinaciones con la Fiscalía, presuntos testaferros – pero su respuesta carece de toda dignidad. No solo no renuncia sino, con nuestro dinero, maneja toda una maquinaria de mentira e intimidación, para salvarse y enlodar a terceros, en complicidad con el TC, que pareciera garantizarle un procedimiento exprés y seguramente a la medida. Todo tan nauseabundo….

De los opinólogos mercenarios e irresponsables se puede esperar cualquier cosa, disparan interpretaciones legales y teorías conspiratorias al peso y seguramente luego pasan por caja pero ¿del Defensor del Pueblo? Inaceptable que Walter Gutiérrez, que se precia de tener toda una vida profesional dedicada al Derecho, sostenga que el Congreso está incumpliendo con su obligación de interpretar la Constitución de acuerdo con el contexto que vive en país. En otras palabras, si el Perú está atravesando por una crisis sanitaria, económica, de cualquier índole, queda suspendida la aplicación del artículo 113 de la Constitución. No lo creo tan ignorante, es populismo puro, opinión adaptada hacia donde sopla el viento. Por su lado, Nelson Shack, que se llena la boca declarando que tiene un equipo de 2,500 auditores revisando 1,500 informes sobre irregularidades en los gobiernos subnacionales, señala que dadas las prerrogativas del presidente de la República, en modo alguno lo están investigando, olvidando que de acuerdo con la Constitución se puede y se debe investigar, es su obligación, lo que no se puede es acusar. Pobrísimo nivel de nuestros funcionarios públicos.

Más insólito aún, congresistas queriendo cambiar su voto. Es un problema que muchos parlamentarios tengan oscuros pasados que los hagan víctimas del chantaje o que sucumban al mandato imperativo. Valga recordar el famoso discurso de Jason Burke, filósofo y político británico: “Tu representante te debe no solo su labor sino su buen juicio; te traiciona si, en lugar de servirte, sacrifica su juicio en aras de tu opinión”. Vale decir, la capacidad de pensar por sí mismo, y de atenerse a su conciencia personal, es la cualidad fundamental de un representante político y no seguirle el juego a sus electores con populismo barato, para entornillarse en el poder.

La timorata Confiep emitiendo comunicados a media voz y con lenguaje edulcorado. Son pocas las voces valientes que reconocen que este momento tan complicado para el país hay que enfrentarlo con la ley en la mano: sin subjetividades, cobardías y acomodos.

¿Señor Vizcarra, está sintiendo el sabor amargo de la traición, su propia medicina? Renuncie y deje de seguir engañando a los peruanos con sus lágrimas de cocodrilo y falsas disculpas, no merecemos tanta podredumbre.