Tras la declaratoria de guerra al Congreso democrático, la gestión Castillo se abocará a implementar su mono-tema asambleísta para imponernos una constitución chavista. Eso queda clarísimo. Lo que no está claro es qué hará para evitar que el país colapse, entre tanto. Porque el miserable Vizcarra y su cómplice Sagasti han llevado al Perú al borde del caos. Sanitaria, económica, social y políticamente, la nación se encuentra en una situación dramática. En consecuencia, no hay tela que cortar para darle espacio a un debate –además estéril, provocativo y extremadamente peligroso- como aquel que generará la imposición de una nueva Carta surgida de un régimen zurdo, fruto además de una elección con visos fraudulentos aceptados por el jurado electoral, palacio de gobierno y la prensa vendida al poder de turno. Vale decir, comicios que no reflejan la auténtica voluntad ciudadana. Semejante deshonra ensombrece a la gestión Castillo, apoyada por esa izquierda estruendosa, revoltosa, mendaz que lo blanco lo convierte en negro y viceversa. Como mejor le convenga.
Repasemos. Pese al fraude del 11 de abril, 51.5% de la sociedad votó contra Castillo. En el repechaje, la manipulación fue más clara. Aunque Keiko Fujimori quedó a menos de 40,000 votos de Castillo, a pesar del 25% de ausentismo de gente que traicionara sus obligaciones. Hoy el Congreso lo integra, en mayoría, el centro político. Lo precisa el resultado en primera vuelta y afirma la elección de la Mesa Directiva. Recordemos, además, que el Parlamento es la representación nacional. ¡Los congresistas son los únicos voceros del pueblo! ¡Lo que decida el Legislativo será la voz del ciudadano! ¡No lo que griten aquellos termocéfalos proterroristas, prochavistas, proleninistas de Perú Libre! Por eso la zurda utiliza toda ocasión para desprestigiar al Congreso. Lo hicieron Vizcarra y Sagasti. Hoy lo hacen los rojos.
¡El comunismo busca imponernos una constitucional chavista! Según la Constitución vigente, únicamente el Congreso podría hacerlo. Castillo advirtió en su mensaje que planteará la reforma siguiendo al artículo 206 de la Carta: “Toda reforma constitucional debe ser aprobada por el Congreso con mayoría absoluta del número legal de sus miembros, y ratificada mediante referéndum. Puede omitirse el referéndum cuando el acuerdo del Congreso se tiene en dos legislaturas ordinarias sucesivas con una votación favorable, en cada caso, superior a los dos tercios del número legal de legisladores. La ley de reforma constitucional no puede ser observada por el Presidente de la República. La iniciativa de reforma constitucional corresponde al Presidente de la República, previa aprobación del Consejo de Ministros; a los congresistas; y a un número de ciudadanos equivalente al cero punto tres por ciento (0.3%) de la población electoral, con firmas comprobadas por la autoridad electoral.”
Conclusión. ¡Indefectiblemente Castillo cerrará el Legislativo si no reforma la Carta en dos legislaturas ordinarias sucesivas! Consecuentemente, el Congreso debe aprobar, MAÑANA mismo, enmiendas constitucionales precisando que, cualquier iniciativa del Ejecutivo sobre propuestas de cambios constitucionales y/o validar nombramiento de primeros ministros sospechosos de vínculos con el narcotráfico, terrorismo y/o crimen organizado, quedará exceptuada de contar con la confianza congresal.

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