Ya quisieran muchos que la tecnología y el arte transiten por caminos opuestos. Felizmente, existen suficientes evidencias que demuestran que ambas son caras de la misma moneda.

Hace unos días, se desarrolló en TECSUP, la semana de la tecnología y la cultura, bajo el lema “Tecnología y cultura que nos une”, cuyo programa presentó una variedad de actividades donde participaron, desde la virtualidad, masivamente alumnos de distintas regiones del país, porque a pesar de las limitaciones que trazan estos tiempos difíciles, la tecnología hace posible unirlos a través del arte y porque ellos saben que “Compartir es bueno y con la tecnología se vuelve más fácil”. La historia de la humanidad es clara respecto de la relación hombre–tecnología; aquí, la tecnología juega un rol importantísimo, posibilitando y tendiendo los necesarios puentes.

Este globo terráqueo llamado mundo, donde tenemos la posibilidad de verla y sentirla de maneras distintas, nos hace entender que la actividad creativa se cobija bajo un solo techo.

“La tecnología es importante, pero lo único que realmente importa es qué hacemos con ella” afirmó el premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus. Por eso agrada saber que algunas instituciones formadoras de profesionales orienten sus actividades, a pesar que estas tengan un alto ingrediente tecnológico, a promover simultáneamente actividades tecnológicas y artísticas, porque tienen el horizonte claro en la formación integral de los futuros profesionales; este es el caso de TECSUP que lo desarrolla de manera sostenida.

El panorama para los futuros profesionales es difícil y cada vez más compleja; sin embargo, como sociedad debemos desplegar esfuerzos para lograr en los estudiantes competencias que les permita afirmarse como profesionales en su área y al mismo tiempo como ciudadanos integrados a la sociedad. A estas alturas del desarrollo tecnológico, es imposible no trabajar por potenciar la innovación, creatividad, trabajo en equipo, liderazgo, comunicación, toma de decisiones y otras habilidades para fortalecer el perfil del futuro hombre que la sociedad espera.

Entender el lenguaje de la tecnología es también acercarnos a entender el arte, pero si a ambas, logramos integrarlas, habremos dado un enorme paso, desarrollando capacidades para entender los problemas que atañen a la sociedad, proponer alternativas y resolverlas. Siendo así, la actividad humana, en toda su diversidad, tiene sentido. No existe otra alternativa que seguir trabajando por un mundo con armonía y tener mejores condiciones para habitarla. Ver la luz al final del túnel, será el resultado del compromiso y esfuerzo de todos.

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