Las discrepancias entre Vladimir Cerrón y Pedro Castillo parecen haber llegado a su punto de saturación y la fractura entre el candidato y el secretario general del partido puede ser inminente.

Hay quien cree que eso es falso, que todo está fríamente planeado entre ambos –como en la vieja teoría de las dos líneas del pensamiento Gonzalo- y que el enfrentamiento es un montaje para engaño de tontos. No parece el caso, porque los agravios han llegado ya al nivel personal con los nuevos allegados a Castillo.

El acercamiento a Castillo de la caviarada de Verónika es lo que ha provocado este desenlace. Cerrón los viene desautorizando y denunciando que se suben al carro del candidato procurando hacerse del control. No se trata solo ya de la continua reaparición de Pedro Francke en cuanta presentación pública se ofrece -lo que ofende a Cerrón y resulta ya deliberado-, sino ahora también de la reunión de Castillo con el morado Julio, a quien recibe con los brazos abiertos, y ahora le pone a Castillo la condición de deshacerse de Cerrón.

Es que al candidato le ocurre lo que a esos aspirantes a estrella que un día la pegan en el escenario y llaman la atención de un manager importante. Este le hace ver que hasta ahí ha podido llegar con el amigo del pueblo, pero que en las grandes ligas necesita a un profesional que le cambie la imagen y el repertorio por otro más amplio.

En lo inmediato, lo que causa el distanciamiento es quién decide la conformación del gabinete de Castillo si asume. En el Congreso, Cerrón tiene el control de la bancada, pero quiere nombrar también al gabinete o parte de él y ve con desmayo que la caviarada se apodera de las sillas. Esto, por lo mismo, ya augura una vez más el conflicto de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo. La bancada de Cerrón disparará contra el gabinete caviar con el aplauso de la oposición.

Desde luego, a Cerrón no le faltan motivos para sentirse estafado. Años ha trabajado el sueño del partido comunista ortodoxo, entrenándolo para embestir como toro en la plaza, ¿para terminar viendo a unos advenedizos robárselo? El partido ya ha sacado un comunicado cerrando filas con su secretario general.

Pero el hecho es que los programas de ambas facciones son cada vez más incompatibles. Mientras Castillo parece hacer concesiones –acaso a medias de la boca para afuera- a la enésima hoja de ruta caviar, que promete respetar la Constitución, el Banco Central y todo lo demás, Cerrón se mantiene incólume en la línea dura del feroz programa comunista original. Esta incompatibilidad es imposible de resolver, la confrontación es inevitable por lo tanto.

No solo en el supuesto gobierno sino desde ahora mismo, entonces, Cerrón amenaza a Castillo con tirarle la hoz y también el martillo.