El anuncio conminatorio del premier Guido Bellido a negociar el “contrato de Camisea”, causó revuelo el domingo pasado por la mañana; sonó a: “aceptas mis condiciones o te expropio”. Por la tarde, Pedro Castillo salió con mensaje supuestamente tranquilizador: “se negociará con respeto irrestricto del Estado de derecho”. No hay dudas que es un libreto bien sincronizado, de la trillada versión de “policía malo y policía bueno”. Completa la “Santísima Trinidad Gasífera” (STG), Vladimir Cerrón; tres personas distintas, pero solo un deseo verdadero, la nacionalización; teniendo como referente al visitante frecuente a nuestro país, Evo Morales.
La STG está obnubilada y va a llevar al llamado Consorcio Camisea, liderado por la argentina Pluspetrol, a la mesa de negociaciones. En una situación como ésta, una postura levantisca del grupo empresarial será contraproducente. Por más que se exhiban cifras en los medios, que dicho sea de paso son reales, no contarán con una gran acogida ciudadana. Deben tener claro que nunca una industria extractiva gana el cetro de la simpatía. Tendrán que sentarse a negociar.
Poniéndose del lado de un Estado ecuánime, plantearía en primer término que no solo se debe tratar por Camisea (lote 88), sino también por Pagoreni (lote 56). Los puntos débiles para el Consorcio son dos: compromisos exploratorios y precio del GLP en Pisco.
En los años de producción que tienen los lotes -17 en el 88 y 13 en el 56- las reservas conjuntas han disminuido 24% en GN y 46% en LGN, sin reposición alguna. El trabajo exploratorio ha sido magro en todo el periodo que han dispuesto de los lotes -21 años en el 88 y 17 en el 56-. Tan solo han hecho un pozo exploratorio en cada una de las áreas. Aquí se puede exigir mayor compromiso en exploración.
En cuanto al precio del GLP en Pisco, se puede entrar a discutir que en lugar de utilizar la cotización de la Costa del Golfo (USCG); se puede restar a dicho valor el flete marítimo de: USCG-Callao más Pisco-Callao. Esto llevaría a que el costo en Callao, incluido almacenamiento, se reduzca en 15%.
Los dos temas mencionados pueden ser negociados sin causar efecto traumático, son razonables, ameritan discusión alturada entre interlocutores con conocimiento.

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