Lo primero con que debe contar un banquero es plata (espalda financiera) para cubrir “perros muertos” (provisiones). Y lo segundo, idoneidad técnica y moral para no jugar ni aprovecharse de los depósitos de los ahorristas.

Es por eso que no queda claro cómo la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) haya permitido que Andrés Muñoz Ramírez, ingeniero chileno, tome control de la Financiera TFC (2013) luego de haber protagonizado un escándalo financiero en la Caja Metropolitana de Lima (Informe Oficina de Control Interno 01-2014-CMCPL/OCI) cuando la presidía José Miguel Castro, durante la gestión de la alcaldesa Susana Villarán.

Ahora solo queda el lamento, como se pudo notar con el tono de voz exhibido por Jorge Mogrovejo, superintendente adjunto de Banca, al anunciar la intervención de la financiera porque había pérdido el 50% de su patrimonio efectivo y los accionistas no podían respaldar la cartera de morosos (12/12/19).

Por lo pronto, a los 64 mil ahorristas solo les queda esperar con angustia que el Fondo de Seguros de Depósitos les devuelva sus depósitos hasta un tope de S/ 100 mil por persona.

El ahorrista que, tentado por el interés de 7.38% que pagaba el TFC, haya depositado por encima de ese monto tendrá que esperar hasta las calendas griegas para ver si quedan recursos luego de la liquidación de la financiera.

Al momento de la intervención, TFC tenía créditos por S/ 815 millones y depósitos por S/ 703.5 millones. Quedan enganchados con S/ 216 millones la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE), con S/ 25.4 millones el fondo suizo de microfinanzas BlueOrchard y con S/ 16.9 millones el BCP. Como dice el dicho: “le robaron los huevos al águila”.

Tampoco deja de llamar la atención que, según las últimas cifras de morosidad de la SBS (mes de octubre), TFC presenta un 6.36%, muy por debajo del 8.65% que exhibe el Banco Azteca y también del promedio de las Cajas Municipales (7.15%). Por cierto, la Caja Metropolitana asolada por las chalinas verdes exhibe una morosidad récord de 20.34%.

TFC -que por ahora es la primera víctima de la desaceleración económica del gobierno Vizcarra-PPK, que con suerte cerrará este año con 2.1% de crecimiento del PBI- se fundó en 1997 como Volvo Finance para financiar vehículos suecos; luego, pasó a poder de Tiendas La Curacao hasta el 2013 en que Muñoz tomó el control de la financiera “con recursos de la Caja Metropolitana” (Ibídem).