Deténgase un minuto a pensar sobre qué evento favorable ha ocurrido en el país esta última semana. Hay gente que se rehúsa a escuchar las noticias y prefiere vivir de espaldas al día a día del prójimo, porque su oscura realidad le basta. Todo lo que ocurre en el Perú es como un mal sueño: subió la positividad del covid, la llegada de vacunas sigue siendo una promesa, el Gobierno ofrece cualquier laboratorio y fechas al azar para sortear la presión pública, y las pocas que hay, están expuestas a malos manejos o quedan inutilizadas como ocurrió en Arequipa con 17 vacunas Pfizer. Estamos desesperados por la muerte gratuita de muchos peruanos, algunos de ellos seres queridos y cercanos, pero incentivamos la mezquindad destruyendo a Hernando de Soto por vacunarse en los EEUU. Se trata de un hombre de casi 80 años, muy expuesto por la campaña; ojalá todos los candidatos hubieran tenido oportunidad de hacerlo. Los peruanos nos distinguimos una vez más por ser envidiosos y fratricidas. Por supuesto que los medios lideraron la campaña de destrucción, lo apedrearon verbalmente dedicándole ríos de tinta y ácidas caricaturas de pésimo gusto. Si algo hizo bien Trump fue comprar millones de vacunas para su país, habiendo ya aclarado la Embajada Americana que sí es posible vacunarse con visa de turista.

El covid y la miseria se han vuelto inseparables, pero a mi juicio yerra el FMI cuando sostiene que otorgar un bono de S/ 2,760 reduciría la pobreza a niveles de prepandemia. Quizas la pobreza monetaria en forma muy temporal, pero con ello no se recuperan los puestos de trabajo perdidos ni renacen las miles de pequeñas empresas quebradas. Son los típicos consejos de los burócratas internacionales que opinan desde un escritorio a 5,000 km de distancia y que no tienen idea del hambre y las desgarradoras carencias que han generado muchas de las malas decisiones del Gobierno. Errores reincidentes a pesar de las evidencias. Una medida temporal para que la gente pase la línea de pobreza monetaria en el 2021 y darnos una lavada de cara internacional, profundizando el Estado paternalista, el subsidio y la limosna que tanto le gusta a la izquierda. Desafortunadamente, parece que le estuvieran haciendo el juego a Lescano y a Mendoza.

A más inri, las encuestas que se suponen destinadas a orientar a los electores, solo generan confusión. Alarmante el inocultable sesgo y el uso del margen de error para posicionar a sus favoritos a discreción o distorsionar las tendencias e influir en aquellos que buscan el voto útil. Los partidos están desesperados por encontrar buenos personeros, pero no será suficiente. Coincido con Carlos Adrianzén, decano de la facultad de Economía de la UPC en el sentido de que el comportamiento turbio del JNE podría determinar que independientemente de la voluntad popular, puedan salir elegidos candidatos de izquierda, a conveniencia de esta entidad. En mis palabras: posibilidad de fraude y quizás no sería la primera vez.

En estas circunstancias es difícil anticipar un resultado electoral. Prefiero tomar las expresiones de Churchill cuando le preguntaron sobre qué haría Rusia respecto de la Alemania Nazi: “Es un acertijo, envuelto en un misterio dentro de un enigma” y esperar.