Todos y todas somos Jackeline Zúñiga

Todos y todas somos Jackeline Zúñiga

La denuncia de la cuzqueña Jackeline Zúñiga contra su expareja Daniel Abarca, exasesor de Mincetur, por haber enviado sus fotos desnuda al expremier Guido Bellido, integrante de Perú Libre, el partido de gobierno, no debe ser olvidada. Fue sumamente grave y repugnante. Además nos ilustra de cómo se maneja el poder en Perú Libre, a través favores carnales.

El tema es antiguo, ya griegos y romanos asociaban el sexo al poder. Los Borgia, una familia poderosa hizo uso y abuso de los placeres de la carne, excediendo todos los límites. Podríamos citar muchos casos. El más reciente, el del Jeffrey Epstein un pervertido libertino que se suicido en su celda. Organizó fiestas para machos mundialmente importantes ‘ofreciéndoles’ núbiles jovencitas menores de edad, condición para ser contratadas. El escándalo Epstein hizo que un hijo de la reina de Inglaterra renunciara a sus títulos al verse involucrado.

Lo referido por Jackeline Zúñiga no es algo nuevo. Si lo es para nuestro país pues ningún régimen nos mostró un uso tan sórdido del sexo como este gobierno. El testimonio de Jackeline es de una gran valentía. Tuvo harto coraje para enfrentar sola a un integrante importante del gobierno como Bellido. Cuando vio que su cuerpo llegó al wasap del ‘Puka’ Bellido entró en depresión, su pareja la utilizaba para que otro tuviera una excitación con ella.

Con su relato claro, contundente, magistral nos refirió también que el ‘Puka’ intervenía en un juicio de divorcio, beneficiando a un macho obviamente y favorecía laboralmente a sus partidarios. También evidenció la catadura moral del exasesor Abarca, su expareja, al referir que la violó en su propio hogar. Algo que desgraciadamente ocurre con frecuencia en los lechos peruanos.

A su nivel, el ‘Puka’ es nuestro Epstein cuzqueño. Es lícito suponer que el expremier es una persona enfermiza sexualmente. El testimonio de Jackeline señala que este, junto con sus amigotes, tenían un búnker para el comercio sexual, donde las mujeres fueron usadas como mercancía. Zúñiga ya conoció la venganza del poder. El acoso telefónico de militantes cuzqueños de Perú Libre la han refugiado en Lima. Le ha costado reponerse y seguir luchando.

Todos y todas somos Jackeline Zúniga, menos Verónika Mendoza, la ministra de la Mujer, la ambiciosa Lilia Paredes, la primera dama, las congresistas del partido de gobierno y tantas otras damas vinculadas a este nefasto régimen. No la respaldan. Ellas son mujeres y saben perfectamente que es y qué significa una violación. Con su silencio avalan este comercio sexual que parece ocurrir en el tal búnker para, probablemente, luego favorecer a las acompañantes con un trabajo o hacerles un favor.

De buena fuente conocimos la afición de los prófugos sobrinos de Castillo por la chicas y las discotecas, bien conducidos por Samir Villaverde. Se sabe también que Vladimir Cerrón tiene una oscura relación con las mujeres. Recordemos una denuncia de violación en el local de Perú Libre. Nadie está preso. El testimonio del hijo del jefe de Indecopi, es repugnante y lesivo para las mujeres. El padre dice que el hijo es mayor de edad, pero este declaró que su progenitor le quito a su novia.

Misoginia, desvalorización de la mujer es el sello de este gobierno. Aun resuena: “solo falta que te violen”. Juzgue usted.

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