El COVID-19 asola al mundo y nos deja inermes frente a la muerte. Son más los gobiernos que cometen yerros al enfrentar la pandemia, menos los que tienen aciertos. Las medidas para combatirlo son conocidas: distanciamiento social, lavado de manos, mascarilla y toma masiva de pruebas moleculares (PM) para cercar al Coronavirus. Solo así podrá reactivarse la economía.

Las medidas deben adaptarse al país informal que somos. Sin embargo, nuestra curva de contagiados sube vertiginosamente. No tendremos el martillazo anunciado por Martín Vizcarra en profusas pseudo conferencias de prensa. La razón es simple y escalofriante: al mandatario y a su ministro de Salud no les da gana de tomar PM masivamente. No hay justificación alguna. Plata no falta, la está regalando a chorros.

Se adquirieron pocas PM a 200 soles aproximadamente, cuando se venden a 80 soles y es posible obtenerlas. El proveedor incumplió con el pedido de mascarillas N95 para los médicos; además, se adquirieron con sobreprecio. Los respiradores malogrados pasan de Tacna a Ate para luego ser desechados. Hace una semana había enfermeras impagadas. Todo huele mal.

Abriendo la faltriquera, dinero de todos, no se resolverá el severo problema económico. Se anunció un nuevo bono familiar: tendremos, como ya vimos, una aglomeración de gente y un probable contagio. Igualmente, permitir el ‘delivery’ u otras actividades es riesgoso e irresponsable. Tendrían que pasar por una PM, y no por una PR, pero ello no ocurrirá.

El sistema de salud ha colapsado. El personal médico trabaja en condiciones indecorosas. Los cadáveres están apilados. Los galenos dicen que quedan solo 50 camas UCI, el gobierno dice 189. La realidad manda, la gente pasa un calvario. Nos anuncian 1,000 camas nuevas. Pudieron preverse desde el inicio. Para eso se gobierna. Pero el régimen busca responsabilizar al peruano por el crecimiento del contagio.

No basta decir: quédate en casa. Sin cerco del coronavirus seguirá el incremento de contagiados. Además las PR no permiten cifras ciertas y son escasas. La comunidad científica duda del descenso del contagio. Eso resta credibilidad al régimen.

Irresponsablemente se envía a provincias a personas que han pasado únicamente la prueba rápida (PR), que solo detectan la enfermedad a la semana del contagio. Se incrementarán casos en las regiones. ¿Los incluirán en las mediciones?

Los ministerios delegan sus funciones a los municipios sin asignarles recursos adicionales. Están sobrepasados y son quienes tienen contacto directo con la población: recogen la basura, desinfectan las calles y auxilian al vecino en caso de coronavirus u otra emergencia. Como no hay recaudación despiden personal, pero tienen que distribuir las canastas alimentarias. El gobierno les sopla la pluma.

La doctora Pilar Mazzetti goza de la confianza y el respeto de la comunidad científica. Ella debería informarnos sobre el avance del coronavirus. La política no puede ir contra la medicina.