Los productos mejorados por la ingeniería genética es un tema en discusión en el Perú. Recientemente, el Congreso de la República aprobó ampliar por 15 años (hasta 2035) en el país, el cultivo y producción de Organismos Vivos Modificados (OVM), llamados también transgénicos. Con ello, el país queda libre del ingreso de especies cuyos organismos fueron modificados genéticamente en los que se introdujo uno o varios genes de otras especies.

Esta ampliación se produjo porque la Ley 29811 concluía en diciembre de 2021, con ello muchas instancias del Estado tendrán a su cargo no solo nuevas obligaciones, sino también el deber de una mayor vigilancia y estudios sobre posibles ingresos de estos transgénicos. A la vez, se debe seguir investigando y midiendo su conveniencia o no en un futuro cercano, sin que ello perjudique a la biodiversidad con que contamos.

La forma tradicional del mejoramiento de semillas seguirá en muchas zonas del país y aunque la ciencia desea apurar lo que la naturaleza logra en su tiempo adecuado, se debe estudiar sus ventajas y desventajas. Hoy en día, los cultivos y alimentos transgénicos añaden genes de bacterias, de ratones en cerdos, genes de pescado en tomates, y mucho más. En el Perú, se tiene el maíz amarillo transgénico duro que se siembra en Piura.

En relación a lo anterior, los transgénicos buscan cultivos que produzcan en cantidad, por ello la soja, maíz, algodón y colza, crecen en 100% de la superficie cultivada con organismos modificados genéticamente (OMG en español; GMO en inglés) en el mundo. Por ello, es que en Europa, la legislación evalúa estos productos con el fin de saber si son seguros para los consumidores.

También, en otras partes del mundo existen movimientos que solicitan que estos productos tengan un sello visible que los identifique como un OMG; algunos sí tienen esta advertencia aunque aparece muy escondida y con letra pequeña en la etiqueta.

En el Perú existen diversas organizaciones que están a favor de la moratoria, como otras no. El fin es proteger nuestra biodiversidad, pero además porque al país le falta capacitar a los técnicos, así como mejorar el control y la vigilancia. Apoyar y mejorar los presupuestos a ciertas organizaciones científicas, que están a cargo de la evaluación de los transgénicos y sus derivados, es una tarea pendiente, en este tema delicado.